FLORES DE INVIERNO
Los dedos largos y helados del invierno han estrujado y quemado las últimas rosas que quedaban en el jardín. Sólo queda la desolación y las matas podadas esperando un tiempo mejor.
Pero…no todo es tristeza, hay plantas a las que el frío no las afecta sino todo lo contrario, parece que gozan abriendo sus flores en las mañanas heladas; los iris enanos, celestes como cielo de primavera, florecen uno tras otro alegrando al parrón, que viejo y descascarado, parece muerto. Los lirios morados crecen entre los juncos blancos y fragantes, no son flores que duren mucho…pero dan optimismo.
Los vinagrillos, tréboles amarillos de ácido tallos (gusto de todos los niños) han cubierto el campo con un manto verde esmeralda salpicado de flores, jardín encantado de invierno que guarda en su interior los miles de caracoles que están creciendo.
Invierno frío y duro, sin embargo estación de picaflores, ellos saben que tienen su alimento en los arbustos con campanitas rojas y naranjas, desde muy temprano afanan buscando el néctar.
Flores de invierno, coloridas y especiales; parece que el creador tuvo un pincel único para delinearlas y darnos un poco de calor.
La Bernardita escribe para dejar salir su memoria, sus sentimientos, sus loqueras. De repente descubrio que sabe esribir y desde entonces no lo ha dejado...
martes, julio 25, 2006
viernes, julio 21, 2006
GUITARRA MIA
GUITARRA MIA
Canta, guitarra mía; desgrana tus notas como un estero desbocado, canta tus notas altas como trino de pájaro, haz resonar tus notas bajas como eco del fondo de la tierra.
Puedes, guitarra mía, hacerme recordar todas y cada una de las melodías que juntas intentamos ejecutar.
Puedes, guitarra mía, hacer olvidas los tropiezos y los fracasos; quedémonos con lo bueno, con lo positivo.
¿Recuerdas cuando subían y bajaban las escalas cromáticas?
¿Recuerdas cuando, poquito a poco, las sonatas de Sors iban tomando cuerpo? ¿Cuándo Tárrega nos elevaba el alma? ¿Cuándo Bach nos marcaba el ritmo?
¡Cuantas horas pasamos juntas insistiendo una y otra vez, tratando de oír más allá de lo escrito!
¡Seis cuerdas tensas y una caja de madera noble y sonora! Mil sonidos, mil melodías, mil amores, mil recuerdos.
Canta, guitarra mía, canta para mí; otras manos te tocarán; yo siempre oiré lo que quiera oír, las melodías que juntas interpretábamos.
Ahora duerme, descansa; hasta que alguien venga por ti y te haga cantar otra vez; sea quien sea, hazlo feliz como me hiciste a mi
Canta, guitarra mía; desgrana tus notas como un estero desbocado, canta tus notas altas como trino de pájaro, haz resonar tus notas bajas como eco del fondo de la tierra.
Puedes, guitarra mía, hacerme recordar todas y cada una de las melodías que juntas intentamos ejecutar.
Puedes, guitarra mía, hacer olvidas los tropiezos y los fracasos; quedémonos con lo bueno, con lo positivo.
¿Recuerdas cuando subían y bajaban las escalas cromáticas?
¿Recuerdas cuando, poquito a poco, las sonatas de Sors iban tomando cuerpo? ¿Cuándo Tárrega nos elevaba el alma? ¿Cuándo Bach nos marcaba el ritmo?
¡Cuantas horas pasamos juntas insistiendo una y otra vez, tratando de oír más allá de lo escrito!
¡Seis cuerdas tensas y una caja de madera noble y sonora! Mil sonidos, mil melodías, mil amores, mil recuerdos.
Canta, guitarra mía, canta para mí; otras manos te tocarán; yo siempre oiré lo que quiera oír, las melodías que juntas interpretábamos.
Ahora duerme, descansa; hasta que alguien venga por ti y te haga cantar otra vez; sea quien sea, hazlo feliz como me hiciste a mi
lunes, julio 10, 2006
ROSA ROJA (a ritmo de cueca)
Rosa, rosita, ay rosaDe terciopelo,
Rosa de seda roja
Que mira al cielo
Que mira al cielo si,
A ver si llueve,
Porque las nubes negras
Así lo quieren
Así lo quieren si,
Para mojarse,
Para ponerse linda
Y acariciarse.
Rosa de terciopelo
Luce tu ropa
Cada día más fina
Y más hermosa
Y más hermosa si,
Más olorosa
Rosa de invierno canta
Toda mojada,
Un picaflor te besa
Enamorado
Enamorado si
Rosa preciosa
Cada día más linda
Y más vistosa,
Muestra tu traje al mundo
Para asombrarlo,
Nadie tiene tu rostro
Tan bien pintado,
Tan bien pintado si,
Envidia de otros
Cuida tu vestidura
Del aire profundo
Que puede deshojarte
Si te descuidas
Si te descuidas si
Y esto se acaba
Con un advertencia
Rosa colorada
No pongas tu ropa al aire
Que te desnuda
Rosa de terciopelo
Rosa preciosa
10-7-06
domingo, julio 02, 2006
INCOMUNICADA
INCOMUNICADA
El señor Fernández está muerto, amortajado; sin una luz que diga: “Aquí estoy yo”, nada, ni un pequeño ronroneo que invite a curiosear.
¿Qué hacía yo antes de la era informática? ¡Buena pregunta para un fin de semana de incomunicación!
Recuerdo….hace años….cuando las tardes eran enteras para leer…para escribir…para hablar…para soñar. No es que me arrepienta de nada, sólo intento recordar para que las horas pasen muy rápido y vuelva a ver la luz de Mouse y el ronroneo del motor indicándome que en el “más allá” hay gente que quiere comunicarse conmigo….que hay fotos por ver…bolggs que visitar…e-mails con noticias…. Es la vida moderna y la verdad es que me he acostumbrado a ella; es por eso que me alegro de esta abstinencia, para poderla valorar.
¡Animo señor Fernández que ya falta menos!
El señor Fernández está muerto, amortajado; sin una luz que diga: “Aquí estoy yo”, nada, ni un pequeño ronroneo que invite a curiosear.
¿Qué hacía yo antes de la era informática? ¡Buena pregunta para un fin de semana de incomunicación!
Recuerdo….hace años….cuando las tardes eran enteras para leer…para escribir…para hablar…para soñar. No es que me arrepienta de nada, sólo intento recordar para que las horas pasen muy rápido y vuelva a ver la luz de Mouse y el ronroneo del motor indicándome que en el “más allá” hay gente que quiere comunicarse conmigo….que hay fotos por ver…bolggs que visitar…e-mails con noticias…. Es la vida moderna y la verdad es que me he acostumbrado a ella; es por eso que me alegro de esta abstinencia, para poderla valorar.
¡Animo señor Fernández que ya falta menos!
martes, junio 20, 2006
EL CIRUELO
EL CIRUELO
Al viejo ciruelo que veo desde mi cama le han crecido unas largas y delgadas ramas que se ven por sobre los árboles del fondo; no son unas ramas muy armónicas, más bien parecen unos palos tiesos y secos; en ellos se balancean los gorriones que vienen a comer maíz chancado todos los días. Yo los miro y me parece estar en una plaza de juegos de niños; los gorriones pían, se llaman, se juntan, se pelean; hay momentos en que las ramas están tan llenas de pajaritos que parecen frutas maduras….de pronto uno se lanza en picada al vacío….otro lo sigue…y otro….y otro…hasta que todos, por lo menos una treintena, pican y pican; comen y comen. Luego toda la bandada emprende el vuelo en un zumbido y vuelven a sus ramas. Este movimiento continuo sigue y sigue hasta que del maíz no queda ni una cáscara.
Mi entretención ha pasado, los gorriones se han ido a seguir comiendo en otra parte y las varillas del viejo ciruelo quedan desnudas; así será todo el invierno hasta que llegue la primavera a llenarlas con su blanco manto de flores blancas. Mientras, serán el columpio de los gorriones y mi entretención matutina
Al viejo ciruelo que veo desde mi cama le han crecido unas largas y delgadas ramas que se ven por sobre los árboles del fondo; no son unas ramas muy armónicas, más bien parecen unos palos tiesos y secos; en ellos se balancean los gorriones que vienen a comer maíz chancado todos los días. Yo los miro y me parece estar en una plaza de juegos de niños; los gorriones pían, se llaman, se juntan, se pelean; hay momentos en que las ramas están tan llenas de pajaritos que parecen frutas maduras….de pronto uno se lanza en picada al vacío….otro lo sigue…y otro….y otro…hasta que todos, por lo menos una treintena, pican y pican; comen y comen. Luego toda la bandada emprende el vuelo en un zumbido y vuelven a sus ramas. Este movimiento continuo sigue y sigue hasta que del maíz no queda ni una cáscara.
Mi entretención ha pasado, los gorriones se han ido a seguir comiendo en otra parte y las varillas del viejo ciruelo quedan desnudas; así será todo el invierno hasta que llegue la primavera a llenarlas con su blanco manto de flores blancas. Mientras, serán el columpio de los gorriones y mi entretención matutina
VELAS
VELAS
Una vela larga y otra cortita me iluminan en una noche oscura sin electricidad. Una vela larga y otra cortita me llevan a una época de mi vida en el campo donde dependíamos de ellas para acortar las noches. ¡Que lujo era tener dos velas! ¡si con una sola se podía matar un ratito antes de dormir!...me remonto a esa época feliz de mi vida en que el día estaba regido por el sol, con él nos levantábamos y cuando se ponía nos empezábamos a acostar.
La noche en el campo nunca era oscura, nunca negra; era una maravilla de estrellas y de luciérnagas. Nunca era, la noche, silenciosa, estaba llena de cantos de pájaros, croar de ranas, chirriar de grillos; los perros de los vecinos ladraban de tarde en tarde para recordarnos que estábamos protegidos.
El Puelche soplaba y hacía crujir las ventanas y los techos; muy fresco, refrescaba la tierra calentada por el sol.
Nunca sentí miedo, ni a la oscuridad ni a ninguna otra cosa… ¡estaba muy cuidada! ¡Tenía a mi papá!
Una vela larga y otra cortita me iluminan en una noche oscura sin electricidad. Una vela larga y otra cortita me llevan a una época de mi vida en el campo donde dependíamos de ellas para acortar las noches. ¡Que lujo era tener dos velas! ¡si con una sola se podía matar un ratito antes de dormir!...me remonto a esa época feliz de mi vida en que el día estaba regido por el sol, con él nos levantábamos y cuando se ponía nos empezábamos a acostar.
La noche en el campo nunca era oscura, nunca negra; era una maravilla de estrellas y de luciérnagas. Nunca era, la noche, silenciosa, estaba llena de cantos de pájaros, croar de ranas, chirriar de grillos; los perros de los vecinos ladraban de tarde en tarde para recordarnos que estábamos protegidos.
El Puelche soplaba y hacía crujir las ventanas y los techos; muy fresco, refrescaba la tierra calentada por el sol.
Nunca sentí miedo, ni a la oscuridad ni a ninguna otra cosa… ¡estaba muy cuidada! ¡Tenía a mi papá!
OSCURIDAD
OSCURIDAD
Se mete la noche, oscura, sin luna, sin luz; no se oyen los pájaros nocturnos; ni siquiera se escucha ese “horizonte de perros que ladra lejos del río”, que escribía García Lorca…. Silencio, oscuridad, miedo. Todo puede pasar…hasta temblar. Solos los viejos van quedando, uno dependiendo del otro acompañándose como buenamente pueden.
Silencio en el barrio sólo roto por el atenuado motor de algún auto, de los pocos que quedan circulando en las oscuras calles sin luminarias.
Silencio y oscuridad; las sombras desdibujan a las pocas figuras iluminadas por el resplandor tibio de una vela; ya no se sabe donde está lo familiar, no se reconoce el mundo físico de siempre.
Estamos rodeados de artefactos que dependen de la electricidad, hoy están muertos, amortajados, desenchufados…no sirven para nada. Ni música, ni televisión, ni DVD, ni ordenador, ni refrigerador, ni luz, ni lectura….nada….sólo escucho mi corazón que late más fuerte que nunca y si pongo un poco de atención…casi escucho el chisporroteo de mis neuronas.
Sin luz, a solas conmigo misma, sola con mis pensamientos, mis deseos, mis miedos ¡un buen ejercicio mental! Pero… ¡Que pase la noche pronto y llegue la luz del día! ¡Que el sol ilumine la vida y haga desaparecer los miedos!
Luz, luz, brilla para mí, brilla para que me pueda encontrar, para que me pueda consolar, para vencer la oscuridad y sea feliz.
Se mete la noche, oscura, sin luna, sin luz; no se oyen los pájaros nocturnos; ni siquiera se escucha ese “horizonte de perros que ladra lejos del río”, que escribía García Lorca…. Silencio, oscuridad, miedo. Todo puede pasar…hasta temblar. Solos los viejos van quedando, uno dependiendo del otro acompañándose como buenamente pueden.
Silencio en el barrio sólo roto por el atenuado motor de algún auto, de los pocos que quedan circulando en las oscuras calles sin luminarias.
Silencio y oscuridad; las sombras desdibujan a las pocas figuras iluminadas por el resplandor tibio de una vela; ya no se sabe donde está lo familiar, no se reconoce el mundo físico de siempre.
Estamos rodeados de artefactos que dependen de la electricidad, hoy están muertos, amortajados, desenchufados…no sirven para nada. Ni música, ni televisión, ni DVD, ni ordenador, ni refrigerador, ni luz, ni lectura….nada….sólo escucho mi corazón que late más fuerte que nunca y si pongo un poco de atención…casi escucho el chisporroteo de mis neuronas.
Sin luz, a solas conmigo misma, sola con mis pensamientos, mis deseos, mis miedos ¡un buen ejercicio mental! Pero… ¡Que pase la noche pronto y llegue la luz del día! ¡Que el sol ilumine la vida y haga desaparecer los miedos!
Luz, luz, brilla para mí, brilla para que me pueda encontrar, para que me pueda consolar, para vencer la oscuridad y sea feliz.
sábado, junio 17, 2006
Un paseo oloroso
UN PASEO OLOROSO
He salido a dar un paseo otoñal por entre los paltos; la tarde está quieta y silenciosa, sólo se escuchan los picaflores que silban y trinan felices tomando el néctar de las campanitas rojas….camino a paso largo….voy mirando atentamente mi entorno…me doy cuenta que, con el calorcito de la tarde, muchas fragancias se pueden percibir; unas humildes violetas que han sobrevivido a los pisotones, exhalan un perfume que me recuerda a unas tías abuelas de mi infancia.
Las hierbas aromáticas me regalan sus recuerdos, el cedrón, que yo planté de un palito que me regalaron, da un olor penetrante y cítrico; en varios maceteros brotan una menta fuerte y potente, un par de matas de poleo, una ruda, un toronjil…hierbas, ¡las buenas hierbas! ¡las que son medicinales! ¡las que me sacan de apuros!; cuando paso cerca de las macetas no puedo dejar de recordar a las personas que me enseñaron a conocerlas y a usarlas…fue de niña y en el fundo…con paciencia me fueron enseñando: ¡el toronjil “para la pena”! ¡la menta y el poleo para el dolor del vientre! ¡la ruda…para espantar los malos espíritus y sirve para todo! ¡el cedrón para bajar el almuerzo y para ponerle al mate!
Para rematar la “feria de los olores”, paso por frente a los nísperos que están enteros florecidos y me emborracho con su perfume, huelen a bailes, a grandes recepciones con mujeres elegantes…me encanto…me siento feliz….ha pasado un día y no ha sido en vano.
He salido a dar un paseo otoñal por entre los paltos; la tarde está quieta y silenciosa, sólo se escuchan los picaflores que silban y trinan felices tomando el néctar de las campanitas rojas….camino a paso largo….voy mirando atentamente mi entorno…me doy cuenta que, con el calorcito de la tarde, muchas fragancias se pueden percibir; unas humildes violetas que han sobrevivido a los pisotones, exhalan un perfume que me recuerda a unas tías abuelas de mi infancia.
Las hierbas aromáticas me regalan sus recuerdos, el cedrón, que yo planté de un palito que me regalaron, da un olor penetrante y cítrico; en varios maceteros brotan una menta fuerte y potente, un par de matas de poleo, una ruda, un toronjil…hierbas, ¡las buenas hierbas! ¡las que son medicinales! ¡las que me sacan de apuros!; cuando paso cerca de las macetas no puedo dejar de recordar a las personas que me enseñaron a conocerlas y a usarlas…fue de niña y en el fundo…con paciencia me fueron enseñando: ¡el toronjil “para la pena”! ¡la menta y el poleo para el dolor del vientre! ¡la ruda…para espantar los malos espíritus y sirve para todo! ¡el cedrón para bajar el almuerzo y para ponerle al mate!
Para rematar la “feria de los olores”, paso por frente a los nísperos que están enteros florecidos y me emborracho con su perfume, huelen a bailes, a grandes recepciones con mujeres elegantes…me encanto…me siento feliz….ha pasado un día y no ha sido en vano.
miércoles, mayo 31, 2006
LA SOLEDAD
LA SOLEDAD
La Soledad tiene dos caras como la luna; una: clara, brillante y hermosa; la otra: oscura, opaca y…fea.
Si está de buenas, en su día claro, es alegre, profunda, sabia, ayudadora; con Soledad se puede pensar, crear, vivir, enamorar; Soledad no necesita de mucho para reír, cantar y bailar, el que la tiene cerca se siente feliz, la mira, la adorna, la encuentra linda, apetecible, instruida y quisiera pasar su vida con ella. Baila con la Soledad; canta con la Soledad; pasea con la Soledad; no necesita a nadie más y sería capaz de ser feliz toda su vida con ella por toda una eternidad.
Pero…tiene otra cara que no quiere mostrar, una cara que no tiene nada que ver con la otra Soledad, esa es una espantosa visión, es fea, sucia, despeinada, harapienta, maloliente, sus manos son zarpas, sus deseos oscuros, nada la satisface , quiere vivir haciendo sufrir. ¡Pobre anciana que no tiene nada ni a nadie! Es el bocado favorito de la Soledad, ella viene y se aposenta en su casa; si algo había… se acaba; si tenía un resto de salud…se agrava; si quedaba un algo de alegría…se acaba la razón de estarlo y la Soledad, la que se mira en el espejo negro, la tuerta y coja, la de las garras por manos, la tiene bien cogida y sin ganas de soltarla. La vida pasa a ser un martirio sin fin, martirio que ni la muerte se compadece de ella; ya nadie la puede sacar de las garras de la Soledad.
Hay que tener cuidado y no dejar entrar en la vida a la Soledad oscura, hay que saber que existe y prevenir que nunca se apodere de nuestro ser. En cambio hay que estar con la Soledad clara y saber vivir con ella que nos puede regalar muchos frutos.
La Soledad tiene dos caras como la luna; una: clara, brillante y hermosa; la otra: oscura, opaca y…fea.
Si está de buenas, en su día claro, es alegre, profunda, sabia, ayudadora; con Soledad se puede pensar, crear, vivir, enamorar; Soledad no necesita de mucho para reír, cantar y bailar, el que la tiene cerca se siente feliz, la mira, la adorna, la encuentra linda, apetecible, instruida y quisiera pasar su vida con ella. Baila con la Soledad; canta con la Soledad; pasea con la Soledad; no necesita a nadie más y sería capaz de ser feliz toda su vida con ella por toda una eternidad.
Pero…tiene otra cara que no quiere mostrar, una cara que no tiene nada que ver con la otra Soledad, esa es una espantosa visión, es fea, sucia, despeinada, harapienta, maloliente, sus manos son zarpas, sus deseos oscuros, nada la satisface , quiere vivir haciendo sufrir. ¡Pobre anciana que no tiene nada ni a nadie! Es el bocado favorito de la Soledad, ella viene y se aposenta en su casa; si algo había… se acaba; si tenía un resto de salud…se agrava; si quedaba un algo de alegría…se acaba la razón de estarlo y la Soledad, la que se mira en el espejo negro, la tuerta y coja, la de las garras por manos, la tiene bien cogida y sin ganas de soltarla. La vida pasa a ser un martirio sin fin, martirio que ni la muerte se compadece de ella; ya nadie la puede sacar de las garras de la Soledad.
Hay que tener cuidado y no dejar entrar en la vida a la Soledad oscura, hay que saber que existe y prevenir que nunca se apodere de nuestro ser. En cambio hay que estar con la Soledad clara y saber vivir con ella que nos puede regalar muchos frutos.
sábado, mayo 27, 2006
ESTRELLAS
ESTRELLAS
La noche es amable, fresca, luminosa; la Vía Láctea está plena, se ven miles de millones de estrellas; algunas las reconozco, son las mismas que miraba en el fundo con mi mamá; nada sabíamos de constelaciones pero a algunas las llamábamos: Las tres Marías, Las tres Juanas y, a veces, en noches muy oscuras, Las tres Pepas; luego los corderitos, que a veces eran siete y a veces eran seis; Venus azulosa y fría, destellando orgullosa; Marte, rojo y recovequeando, saliendo casi para ponerse; todas las estrellas nos guían a la Cruz del Sur y que felices nos sentimos de tenerla, con que orgullo la mostramos a los que vienen del otro hemisferio.
Hoy me siento encerrada entre las paredes de mi casa, no puedo dormir, salgo y me reencuentro con el firmamento de mi juventud, es hermoso, inmutable; las estrellas están como pocas veces se ven, limpias, titilan al compás de una música cósmica; algo quieren trasmitir, a lo mejor un recuerdo de los que me acompañaron en mi vida, con quienes las miré. La primera, mi mamá y Pablo, luego los amigos de Las Cruces, hoy olvidados, pero con ellos nos tendíamos en la arena, todavía tibia y contemplábamos el cielo en silencio; luego con mis amigas de toda la vida, también en Las Cruces, tratábamos de encontrar las constelaciones, de las que hablaban los libros; jamás acertábamos, éramos una tropa de ignorantes que vivía feliz la vida, como amigas ¡las mejores!.
Miré las estrellas en el fundo, límpidas y brillantes como recién pulidas, todas las noches salíamos a caminar y a mirar el cielo, a veces estaba sola, otras acompañada, parecía que un imán nos atraía.
Si podía soportar el frío de la noche y la altura, el espectáculo mejor que he visto fué en Potrerillos, bien abrigada descubría que las estrellas estaban allí mismo, al alcance de la mano, daban ganas de estirar los brazos y tomar una para iluminar la casa.
Estrellas del hemisferio sur, las más lindas del mundo ¡Como me gustaría quedarme mirándolas hasta sacarles su secreto! ¿Me tienen algo que decir?. Sólo puedo presumir e inventar algo que me haga feliz y me acorte la noche.
La noche es amable, fresca, luminosa; la Vía Láctea está plena, se ven miles de millones de estrellas; algunas las reconozco, son las mismas que miraba en el fundo con mi mamá; nada sabíamos de constelaciones pero a algunas las llamábamos: Las tres Marías, Las tres Juanas y, a veces, en noches muy oscuras, Las tres Pepas; luego los corderitos, que a veces eran siete y a veces eran seis; Venus azulosa y fría, destellando orgullosa; Marte, rojo y recovequeando, saliendo casi para ponerse; todas las estrellas nos guían a la Cruz del Sur y que felices nos sentimos de tenerla, con que orgullo la mostramos a los que vienen del otro hemisferio.
Hoy me siento encerrada entre las paredes de mi casa, no puedo dormir, salgo y me reencuentro con el firmamento de mi juventud, es hermoso, inmutable; las estrellas están como pocas veces se ven, limpias, titilan al compás de una música cósmica; algo quieren trasmitir, a lo mejor un recuerdo de los que me acompañaron en mi vida, con quienes las miré. La primera, mi mamá y Pablo, luego los amigos de Las Cruces, hoy olvidados, pero con ellos nos tendíamos en la arena, todavía tibia y contemplábamos el cielo en silencio; luego con mis amigas de toda la vida, también en Las Cruces, tratábamos de encontrar las constelaciones, de las que hablaban los libros; jamás acertábamos, éramos una tropa de ignorantes que vivía feliz la vida, como amigas ¡las mejores!.
Miré las estrellas en el fundo, límpidas y brillantes como recién pulidas, todas las noches salíamos a caminar y a mirar el cielo, a veces estaba sola, otras acompañada, parecía que un imán nos atraía.
Si podía soportar el frío de la noche y la altura, el espectáculo mejor que he visto fué en Potrerillos, bien abrigada descubría que las estrellas estaban allí mismo, al alcance de la mano, daban ganas de estirar los brazos y tomar una para iluminar la casa.
Estrellas del hemisferio sur, las más lindas del mundo ¡Como me gustaría quedarme mirándolas hasta sacarles su secreto! ¿Me tienen algo que decir?. Sólo puedo presumir e inventar algo que me haga feliz y me acorte la noche.
sábado, mayo 13, 2006
LA ZURCIDORA
LA ZURCIDORA
Zurce la zurcidora.
Zurce los calcetines.
Junta hilos de algodón, restos de antiguos ovillos,
Porque no encuentra nuevos en las tiendas del pueblo.
Oficio antiguo, pasado de moda;
Ya nadie zurce los calcetines,
Son material de desecho.
Zurce, la zurcidora y piensa;
Piensa en su vida….recuerda.
Y va juntando los hilos de colores
Que transforman el calcetín en un algo multicolor.
Con su aguja pasa un hilo por arriba de la trama
Luego lo vuelve a pasar por abajo
Telar artesanal, primitivo.
¡Cuantas cosas pasan por la mente de la zurcidora!
Recuerda su primer zurcido, en un calcetín de su padre,
No con hilo de algodón sino ¡con un cordel!
Besos recibió de su padre…era niña
Fue la única vez que fue celebrada así.
Zurce, la zurcidora y pasa:
El hilo verde, luego el gris;
Pasa el morado y el blanco;
Otros colores no hay.
¡Ya no importa el color del calcetín,
Lo que importa es el zurcido!
Hermosos calcetines con parches de colores;
Alegres calcetines, libres de la moda;
Felices calcetines, únicos y especiales:
La zurcidora los ha dejado convertidos
En Art Nouveau.
Zurce la zurcidora.
Zurce los calcetines.
Junta hilos de algodón, restos de antiguos ovillos,
Porque no encuentra nuevos en las tiendas del pueblo.
Oficio antiguo, pasado de moda;
Ya nadie zurce los calcetines,
Son material de desecho.
Zurce, la zurcidora y piensa;
Piensa en su vida….recuerda.
Y va juntando los hilos de colores
Que transforman el calcetín en un algo multicolor.
Con su aguja pasa un hilo por arriba de la trama
Luego lo vuelve a pasar por abajo
Telar artesanal, primitivo.
¡Cuantas cosas pasan por la mente de la zurcidora!
Recuerda su primer zurcido, en un calcetín de su padre,
No con hilo de algodón sino ¡con un cordel!
Besos recibió de su padre…era niña
Fue la única vez que fue celebrada así.
Zurce, la zurcidora y pasa:
El hilo verde, luego el gris;
Pasa el morado y el blanco;
Otros colores no hay.
¡Ya no importa el color del calcetín,
Lo que importa es el zurcido!
Hermosos calcetines con parches de colores;
Alegres calcetines, libres de la moda;
Felices calcetines, únicos y especiales:
La zurcidora los ha dejado convertidos
En Art Nouveau.
viernes, mayo 12, 2006
COPIHUE AZUL
EL COPIHUE AZUL
Entre los bosque de la zona Central, en la pre cordillera, bajan los esteros desde las cumbres, orillados por la abundante vegetación nativa.
Dos niños de diez y ocho años: la una rubia y quemada por el sol, el otro moreno de lindos ojos negros, se van de excursión trepando por uno de los esteros.; van descalzos y ligeros de ropa; van felices pisando las piedras redondas y mojándose con el agua cristalina. Al poco andar se encuentran con un remanso donde hay muchos alevines de trucha que se pelean las larvas de mosquito; dan vuelta una piedra y sale un barbo con grandes bigotes que los mira y se va como un caballero.
Sigue la marcha, al paso van picando un maqui por aquí; un boldo por allá; un puñado de moras medio maduras, bien ácidas muy a su gusto. Miran las orillas….ellos buscan….y saben lo que quieren, pero por mientras, se gozan los chilcos que, como pequeñas bailarinas se mueven con la brisa; el tiempo pasa, el sol empieza a bajar y tienen que encontrar pronto lo que quieren para volver a casa con una “cuarta de sol”, como está mandado.
De pronto, hilándose en un quillay ven una enredadera verde, firme, con hojas acorazonadas: ¡Es lo que buscan! Con los ojos brillantes la siguen mirando hasta que, bien escondida, encuentran una flor roja ¡es un copihue! La flor que estaban buscando, pero…no exactamente de ese color. Siguen subiendo por el estero; empiezan a verse los grandes árboles: robles, raulíes, coigües, laureles y también empiezas a aparecer copihues de todos colores: rojos, rosados, pintados y…uno que otro blanco, de un blanco purísimo.
Deberían estar satisfechos, pero no lo están, ellos buscan con ahínco un copihue especial; los viejos del fundo les han dicho, que lejos muy lejos, estero arriba, crece un copihue azul; no lo han visto nunca y lo quieren encontrar.
El sol sigue bajando y tienen que volver y dejar para otro día la búsqueda.
Vuelven los niños cabizbajos, frustrados, a pesar del lindo paseo, no han obtenido el premio que esperaban….y ellos creían en el copihue azul, como también creían en el rayo verde….en el unicornio….en Pegaso….en Ícaro….los niños creer tantas cosas y ven tantas cosas que los mayores ignoran.
¡Quien fuera niño otra vez para ir a buscar un copihue azul!
Entre los bosque de la zona Central, en la pre cordillera, bajan los esteros desde las cumbres, orillados por la abundante vegetación nativa.
Dos niños de diez y ocho años: la una rubia y quemada por el sol, el otro moreno de lindos ojos negros, se van de excursión trepando por uno de los esteros.; van descalzos y ligeros de ropa; van felices pisando las piedras redondas y mojándose con el agua cristalina. Al poco andar se encuentran con un remanso donde hay muchos alevines de trucha que se pelean las larvas de mosquito; dan vuelta una piedra y sale un barbo con grandes bigotes que los mira y se va como un caballero.
Sigue la marcha, al paso van picando un maqui por aquí; un boldo por allá; un puñado de moras medio maduras, bien ácidas muy a su gusto. Miran las orillas….ellos buscan….y saben lo que quieren, pero por mientras, se gozan los chilcos que, como pequeñas bailarinas se mueven con la brisa; el tiempo pasa, el sol empieza a bajar y tienen que encontrar pronto lo que quieren para volver a casa con una “cuarta de sol”, como está mandado.
De pronto, hilándose en un quillay ven una enredadera verde, firme, con hojas acorazonadas: ¡Es lo que buscan! Con los ojos brillantes la siguen mirando hasta que, bien escondida, encuentran una flor roja ¡es un copihue! La flor que estaban buscando, pero…no exactamente de ese color. Siguen subiendo por el estero; empiezan a verse los grandes árboles: robles, raulíes, coigües, laureles y también empiezas a aparecer copihues de todos colores: rojos, rosados, pintados y…uno que otro blanco, de un blanco purísimo.
Deberían estar satisfechos, pero no lo están, ellos buscan con ahínco un copihue especial; los viejos del fundo les han dicho, que lejos muy lejos, estero arriba, crece un copihue azul; no lo han visto nunca y lo quieren encontrar.
El sol sigue bajando y tienen que volver y dejar para otro día la búsqueda.
Vuelven los niños cabizbajos, frustrados, a pesar del lindo paseo, no han obtenido el premio que esperaban….y ellos creían en el copihue azul, como también creían en el rayo verde….en el unicornio….en Pegaso….en Ícaro….los niños creer tantas cosas y ven tantas cosas que los mayores ignoran.
¡Quien fuera niño otra vez para ir a buscar un copihue azul!
lunes, mayo 08, 2006
La vaca
La vaca
“Muuu, la dócil vaca muge, y lo mismo el manso buey”, dice el verso infantil; si, muge suavemente y mira con sus enormes ojos húmedos, parece que ve el futuro; come y rumia constantemente, su suave y tibio hocico se mueve rítmicamente; le gusta el pasto verde y también el seco.
Todo sería igual por el resto de su vida, si un día no se le hubiera ocurrido salir a pasear, a buscar otros pastos (siempre el que está mas allá es el mejor), así, a paso cansino se fué allegando a una carretera de cuatro vías. ¿Qué sabía la vaca del peligro?, Total el pasto del otro lado se veía mas rico.
Despacito se acercó, subió una pata al cemento y miró, el auto que venía se detuvo, curioso de saber que haría la vaca; ésta subió las otras patas y balanceándose pasó dos pistas, al llegar al centro volvió a mirar; el auto que venía en sentido contrario paró, el chofer se rió y la dejó pasar.
Ella, la reina de la carretera, la cruzó y se fue a comer de ese pasto que la había tentado.
La gente que la vimos pasar, quedamos contentos. Todavía hay seres que con su inocencia nos sacan una sonrisa.
“Muuu, la dócil vaca muge, y lo mismo el manso buey”, dice el verso infantil; si, muge suavemente y mira con sus enormes ojos húmedos, parece que ve el futuro; come y rumia constantemente, su suave y tibio hocico se mueve rítmicamente; le gusta el pasto verde y también el seco.
Todo sería igual por el resto de su vida, si un día no se le hubiera ocurrido salir a pasear, a buscar otros pastos (siempre el que está mas allá es el mejor), así, a paso cansino se fué allegando a una carretera de cuatro vías. ¿Qué sabía la vaca del peligro?, Total el pasto del otro lado se veía mas rico.
Despacito se acercó, subió una pata al cemento y miró, el auto que venía se detuvo, curioso de saber que haría la vaca; ésta subió las otras patas y balanceándose pasó dos pistas, al llegar al centro volvió a mirar; el auto que venía en sentido contrario paró, el chofer se rió y la dejó pasar.
Ella, la reina de la carretera, la cruzó y se fue a comer de ese pasto que la había tentado.
La gente que la vimos pasar, quedamos contentos. Todavía hay seres que con su inocencia nos sacan una sonrisa.
Petunias
Petunias
Voy leyendo absorta hasta que una voz dice:”Alameda”, a toda prisa me bajo y me aturde una ola de calor y olor a muchedumbre. Salgo bruscamente del libro y enfrento la salida. ¡Todo feo! ¡Todo sucio!. Gente muy morena, de pelos tiesos, negros, mal agestados, parece que detrás de cada uno hay un asaltante.
Al ir rodando el Metro, el pasaje empieza a cambiar, suben unos rubios de ojos azules, otros colorines, salen de la Universidad, bien vestidos, desinhibidos, al llegar al terminal casi todos se han transformado en nórdicos, libres, de modales abiertos, se ríen.
Voy por Las Condes, el calor satura el ambiente, olor a auto, a fierro, a aceite quemado, voy mirando nuevas construcciones, de pronto.....un fogonazo de olor a petunia, me deja perpleja, me transporta a mi infancia, a casa de mi tata. Cierro los ojos y me esfuerzo en no perder el hálito renovado 60 años más tarde, olor único y específico, olor a inocencia, a infancia; ¡qué consolada me sentí!, me pareció tener a mi tata a mi lado, ya no me importó a lo que iba porque ella me acompañaba.
Feliz idea de poner parterres con recuerdos.
¿Qué importan los tacos?
¿Qué importa la agresividad?
¿Qué importan las chiquillas fumando?
Cuando se tienen recuerdos y éstos llegan de sorpresa, me siento feliz y regaloneada.
Voy leyendo absorta hasta que una voz dice:”Alameda”, a toda prisa me bajo y me aturde una ola de calor y olor a muchedumbre. Salgo bruscamente del libro y enfrento la salida. ¡Todo feo! ¡Todo sucio!. Gente muy morena, de pelos tiesos, negros, mal agestados, parece que detrás de cada uno hay un asaltante.
Al ir rodando el Metro, el pasaje empieza a cambiar, suben unos rubios de ojos azules, otros colorines, salen de la Universidad, bien vestidos, desinhibidos, al llegar al terminal casi todos se han transformado en nórdicos, libres, de modales abiertos, se ríen.
Voy por Las Condes, el calor satura el ambiente, olor a auto, a fierro, a aceite quemado, voy mirando nuevas construcciones, de pronto.....un fogonazo de olor a petunia, me deja perpleja, me transporta a mi infancia, a casa de mi tata. Cierro los ojos y me esfuerzo en no perder el hálito renovado 60 años más tarde, olor único y específico, olor a inocencia, a infancia; ¡qué consolada me sentí!, me pareció tener a mi tata a mi lado, ya no me importó a lo que iba porque ella me acompañaba.
Feliz idea de poner parterres con recuerdos.
¿Qué importan los tacos?
¿Qué importa la agresividad?
¿Qué importan las chiquillas fumando?
Cuando se tienen recuerdos y éstos llegan de sorpresa, me siento feliz y regaloneada.
ESTAMPITA
ESTAMPITAS
Leche de burra
Paso por un dédalo de callecitas estrechas y casas terreras, parecen pertenecer a otra parte del mundo y en otra época.
Al doblar un esquina me traspaso al pasado: Un hombre cubierto con un sombrero alón, una burra con una manta cubriendo su anca y un burrito, que a pasitos cortos hace sonar la soledad.
El hombre interrumpe el silencio con un grito: “Leeeeche de buuuuura”. ¡¡Visión colonial!!.
¡De donde viene y adonde va el burrero?
¿Quién compra la leche de su burra?
Alguien como él, tan viejo como él, tan antiguo como su grito.
¡Viva su ilusión el que la toma!
¡Viva su ilusión el burrero!
Sigue su tranco por la callejuela y, el burrito, a pasitos cortos de castañuelas.
Leche de burra
Paso por un dédalo de callecitas estrechas y casas terreras, parecen pertenecer a otra parte del mundo y en otra época.
Al doblar un esquina me traspaso al pasado: Un hombre cubierto con un sombrero alón, una burra con una manta cubriendo su anca y un burrito, que a pasitos cortos hace sonar la soledad.
El hombre interrumpe el silencio con un grito: “Leeeeche de buuuuura”. ¡¡Visión colonial!!.
¡De donde viene y adonde va el burrero?
¿Quién compra la leche de su burra?
Alguien como él, tan viejo como él, tan antiguo como su grito.
¡Viva su ilusión el que la toma!
¡Viva su ilusión el burrero!
Sigue su tranco por la callejuela y, el burrito, a pasitos cortos de castañuelas.
domingo, abril 30, 2006
TRANSFORMER
TRANSFORMER
El “ramo encantado” que me regalé para mi cumpleaños ha ido llegando a su fin; lentamente sus flores se han ido deshojando y perdiendo su brillo, pero me niego a claudicar ¡quiero seguir teniendo un ramo de cumpleaños! Y a medida que las flores se secaron las fui reemplazando por crisantemos enanos de varios colores, desde el blanco hasta el ladrillo oscuro; lentamente el ramo tomó otro aspecto convirtiéndose en un cálido acompañante de otoño.
El ramo encantado….desapareció.
El ramo transformado….nació.
Quedan los tallos de las flores todos unidos, bebiendo de la misma agua. Quedo contenta cuando lo miro por las tardes a la luz del atardecer iluminadas por el sol de la tarde, cálido sol de otoño que les da un algo especial, algo de encanto, y ¡porque no decirlo, también algo de encantado!
El “ramo encantado” que me regalé para mi cumpleaños ha ido llegando a su fin; lentamente sus flores se han ido deshojando y perdiendo su brillo, pero me niego a claudicar ¡quiero seguir teniendo un ramo de cumpleaños! Y a medida que las flores se secaron las fui reemplazando por crisantemos enanos de varios colores, desde el blanco hasta el ladrillo oscuro; lentamente el ramo tomó otro aspecto convirtiéndose en un cálido acompañante de otoño.
El ramo encantado….desapareció.
El ramo transformado….nació.
Quedan los tallos de las flores todos unidos, bebiendo de la misma agua. Quedo contenta cuando lo miro por las tardes a la luz del atardecer iluminadas por el sol de la tarde, cálido sol de otoño que les da un algo especial, algo de encanto, y ¡porque no decirlo, también algo de encantado!
viernes, abril 28, 2006
OTRO OTOÑO
OTOÑO
Rumbeando por Romeral se ve el río Aconcagua limpio y azul.¡Que contraste con otras estaciones en que viene fuerte, vigoroso y oscuro!. En sus riberas no se ven cultivos, sólo piedras; los de verano ya no están y los de invierno todavía no se siembran.
Los eucaliptos desnudan sus troncos mostrando dibujos en verde y anaranjado; las largas tirijalas de corteza desprendidos, se mueven con el viento; sus hojas verde-azuladas contrastan con las de los otros árboles que están perdiendo las suyas en una sinfonía de rojos y amarillos.
Nidales de Quintral se destacan en los álamos, ya sin hojas, dándoles un aspecto florido, irreal; sólo los picaflores se gozan de sus flores.
Se está poblando el Valle del Aconcagua; se ven casitas nuevas de variados colores en contraste con centenarias edificaciones de adobes. Los nuevos vecinos han plantado flores para alegrar sus vidas; es curioso que entre las flores que plantan predomine el rojo, desde el carmesí de los cardenales al morado de las buganvilias; mientras, en el campo apenas quedan quebrachos de flor amarilla, algún yuyo o dedal de oro, apenas sobreviviendo a la sequedad.
Todos esperan con ansias las lluvias para reverdecer; así este campo, seco y amarillo, se convertirá en un vergel de mil colores en primavera.
Los cerros, a la orilla del mar, están empezando a verdeguear, uno que otro matojo espinoso y reseco estira un modesto tallo que termina en una raquítica flor, “esperanza” se llama, es así como empieza el ciclo, ya habrá humedad y veremos todos los cerros florecidos.
Al atardecer, el sol se va poniendo abrazado a las nubes; una bandada de loicas muestra su pecho rojo; parlotean en busca de semillas; unas mueven sus cabecitas, se esponjan las plumas luciendo el rojo brillante de sus pechugas, más rojas con la luz del sol poniente.
Se nota que la brisa marina que está humectando las laderas augura las lluvias de invierno que todos esperan con las ansias del sediento.
Poco a poco el panorama mejorará, es el ciclo de las estaciones que aquí están bien acentuadas.
Rumbeando por Romeral se ve el río Aconcagua limpio y azul.¡Que contraste con otras estaciones en que viene fuerte, vigoroso y oscuro!. En sus riberas no se ven cultivos, sólo piedras; los de verano ya no están y los de invierno todavía no se siembran.
Los eucaliptos desnudan sus troncos mostrando dibujos en verde y anaranjado; las largas tirijalas de corteza desprendidos, se mueven con el viento; sus hojas verde-azuladas contrastan con las de los otros árboles que están perdiendo las suyas en una sinfonía de rojos y amarillos.
Nidales de Quintral se destacan en los álamos, ya sin hojas, dándoles un aspecto florido, irreal; sólo los picaflores se gozan de sus flores.
Se está poblando el Valle del Aconcagua; se ven casitas nuevas de variados colores en contraste con centenarias edificaciones de adobes. Los nuevos vecinos han plantado flores para alegrar sus vidas; es curioso que entre las flores que plantan predomine el rojo, desde el carmesí de los cardenales al morado de las buganvilias; mientras, en el campo apenas quedan quebrachos de flor amarilla, algún yuyo o dedal de oro, apenas sobreviviendo a la sequedad.
Todos esperan con ansias las lluvias para reverdecer; así este campo, seco y amarillo, se convertirá en un vergel de mil colores en primavera.
Los cerros, a la orilla del mar, están empezando a verdeguear, uno que otro matojo espinoso y reseco estira un modesto tallo que termina en una raquítica flor, “esperanza” se llama, es así como empieza el ciclo, ya habrá humedad y veremos todos los cerros florecidos.
Al atardecer, el sol se va poniendo abrazado a las nubes; una bandada de loicas muestra su pecho rojo; parlotean en busca de semillas; unas mueven sus cabecitas, se esponjan las plumas luciendo el rojo brillante de sus pechugas, más rojas con la luz del sol poniente.
Se nota que la brisa marina que está humectando las laderas augura las lluvias de invierno que todos esperan con las ansias del sediento.
Poco a poco el panorama mejorará, es el ciclo de las estaciones que aquí están bien acentuadas.
jueves, abril 27, 2006
NOSTALGIA
NOSTALGIA
Un adagio de Chopin.
La luz del atardecer.
Los pétalos de las rosas van cayendo uno a uno formando una catarata perfumada y multicolor cubriendo el entorno hasta llegar al piso, que los recibe como un regalo.
Un recuerdo.
Un perfume.
Un anhelo.
Una visión del pasado.
Un rincón olvidado en una casa deshabitada.
Un cuadro de otra época.
Alfombra de pétalos perfumados.
El sol palidece.
Empieza una semipenumbra que llena el alma de un pesar,
De un recuerdo no recordado.
Mueren la rosas exhalando su mejor perfume.
¡Gracias por su don!
26-4-06
sábado, abril 22, 2006
OTOÑO
OTOÑO
¡Este otoño no hay quien lo entienda!....debería empezar a hacer frío y…tenemos un calor de verano. La otra noche hasta tuvimos un temblor… ¡que cosas más fuera de tiempo! Todo está cambiado: Las rosas han vuelto a florecer como si estuviéramos en primavera y están preciosas, enormes y fragantes, las hay de todos colores, rojas, amarillas, blancas y rosadas. Como si fuera poco: han florecido los nísperos; cuando paso cerca de ellos siento su olor fuerte y pesado, penetrante como si fuera un perfume del pasado; los naranjos tienen frutos casi maduros y están volviendo a florecer.
Con la caída del sol, las nubes se ponen rojas y la parcela de llena de colores, los senderos se ven dorados, las hojas de los paltos caen suavemente formando una alfombra de horas de distintos colores, verde-viejo, amarillo-oscuro, anaranjado-rojizo; la luz penetra por entre las ramas dando un espléndido contraluz.
Los pasos acompasados resuenan haciendo crujir la hojarasca y los pájaros: cantan y cantan, los zorzales planean por entre las ramas y se lanzan sobre su comida…luego, el silencio, la paz.
¡Este otoño no hay quien lo entienda!....debería empezar a hacer frío y…tenemos un calor de verano. La otra noche hasta tuvimos un temblor… ¡que cosas más fuera de tiempo! Todo está cambiado: Las rosas han vuelto a florecer como si estuviéramos en primavera y están preciosas, enormes y fragantes, las hay de todos colores, rojas, amarillas, blancas y rosadas. Como si fuera poco: han florecido los nísperos; cuando paso cerca de ellos siento su olor fuerte y pesado, penetrante como si fuera un perfume del pasado; los naranjos tienen frutos casi maduros y están volviendo a florecer.
Con la caída del sol, las nubes se ponen rojas y la parcela de llena de colores, los senderos se ven dorados, las hojas de los paltos caen suavemente formando una alfombra de horas de distintos colores, verde-viejo, amarillo-oscuro, anaranjado-rojizo; la luz penetra por entre las ramas dando un espléndido contraluz.
Los pasos acompasados resuenan haciendo crujir la hojarasca y los pájaros: cantan y cantan, los zorzales planean por entre las ramas y se lanzan sobre su comida…luego, el silencio, la paz.
miércoles, abril 19, 2006
PROPIETARIOS
PROPIETARIOS
Desnudos nacimos y desnudos morimos ¿Qué ha pasado con nuestra soberbia de ser dueños o, peor aún, ser propietarios de los bienes que nos rodean?. No lo había pensado hasta hoy en que un pequeño pájaro me lo ha hecho sentir.
El sitio donde vivimos es largo y por un sendero podemos pasear, por uno ir y por otro volver y así gozar de la sombra de los paltos o del tibio sol en el invierno; podemos respirar aire puro, escuchar el canto de los pájaros, ver y oler las flores silvestres que se entremezclan con los árboles frutales, un paseo agradable que nos mantiene sanos y contentos.
La pareja de codornices que el año pasado crió con éxito a sus siete pollitos, este año sacó trece y, de momento, van desarrollándose muy bien; papá-codorniz, encaramado en una rama o en la cerca, cuida que sus hijitos con su mamá coman de las semillas, se bañen con arena y correteen felices por ¡¡su territorio!!. Son lindos, nos da gusto verlos y oírlos. ¡Que papá más bueno!.Anidan al fondo y hemos procurado no molestarlos; nuestros paseos se han ido acortando para que no se asusten, porque cuando el papá-codorniz nos ve grita y se agita desesperadamente: “ pit pit pit piripipit pit”, la madre corre a ocultarse y los pollitos, ordenadamente en fila, se ponen a resguardo.
Hoy no pude llegar ni a la mitad de mi paseo, allí estaba papá-codorniz esperándome: ¿Qué haces en mi tierra? “Pit pit piripit pit pit” ¡Fuera de mi territorio!. Todo engrifado con el moño enhiesto y batiendo las alas gritaba: ¡Fuera,. fuera!.–Ya voy- le dije ¡Si te vine a dejar trigo!- pero él nada: pit pit piripit pit ¡Fuera, fuera!. Despacio me volví. Por lo visto la familia codorniz pensó que ya estaba bueno de invasiones y por el lado opuesto al que yo volvía, en paralelo, corrieron a cerrarme el paso ¡¡La familia en pleno!! Gritaban y chillaban:¡Fuera, fuera, fuera! hasta que llegué a las cercanías de mi casa. ¡El territorio estaba marcado! ¡mi paseo reducido a la tercera parte!
Muy linda la familia codorniz pero... ¿Dónde paseo ahora?... ¿Qué pasó con nuestra parcela?... ¿Quién es el dueño ahora?.
Obvio que es nuestro lo que podemos disfrutar y obvio es que quien disfruta ahora es la familia codorniz . ¿Tendré que pedirles permiso para caminar? O ¿Tendré que salir a la calle?.
¿En qué quedamos? ¿Quién es el dueño de la propiedad?
De dueños, nada: Desnudos nacimos y desnudos morimos.
Desnudos nacimos y desnudos morimos ¿Qué ha pasado con nuestra soberbia de ser dueños o, peor aún, ser propietarios de los bienes que nos rodean?. No lo había pensado hasta hoy en que un pequeño pájaro me lo ha hecho sentir.
El sitio donde vivimos es largo y por un sendero podemos pasear, por uno ir y por otro volver y así gozar de la sombra de los paltos o del tibio sol en el invierno; podemos respirar aire puro, escuchar el canto de los pájaros, ver y oler las flores silvestres que se entremezclan con los árboles frutales, un paseo agradable que nos mantiene sanos y contentos.
La pareja de codornices que el año pasado crió con éxito a sus siete pollitos, este año sacó trece y, de momento, van desarrollándose muy bien; papá-codorniz, encaramado en una rama o en la cerca, cuida que sus hijitos con su mamá coman de las semillas, se bañen con arena y correteen felices por ¡¡su territorio!!. Son lindos, nos da gusto verlos y oírlos. ¡Que papá más bueno!.Anidan al fondo y hemos procurado no molestarlos; nuestros paseos se han ido acortando para que no se asusten, porque cuando el papá-codorniz nos ve grita y se agita desesperadamente: “ pit pit pit piripipit pit”, la madre corre a ocultarse y los pollitos, ordenadamente en fila, se ponen a resguardo.
Hoy no pude llegar ni a la mitad de mi paseo, allí estaba papá-codorniz esperándome: ¿Qué haces en mi tierra? “Pit pit piripit pit pit” ¡Fuera de mi territorio!. Todo engrifado con el moño enhiesto y batiendo las alas gritaba: ¡Fuera,. fuera!.–Ya voy- le dije ¡Si te vine a dejar trigo!- pero él nada: pit pit piripit pit ¡Fuera, fuera!. Despacio me volví. Por lo visto la familia codorniz pensó que ya estaba bueno de invasiones y por el lado opuesto al que yo volvía, en paralelo, corrieron a cerrarme el paso ¡¡La familia en pleno!! Gritaban y chillaban:¡Fuera, fuera, fuera! hasta que llegué a las cercanías de mi casa. ¡El territorio estaba marcado! ¡mi paseo reducido a la tercera parte!
Muy linda la familia codorniz pero... ¿Dónde paseo ahora?... ¿Qué pasó con nuestra parcela?... ¿Quién es el dueño ahora?.
Obvio que es nuestro lo que podemos disfrutar y obvio es que quien disfruta ahora es la familia codorniz . ¿Tendré que pedirles permiso para caminar? O ¿Tendré que salir a la calle?.
¿En qué quedamos? ¿Quién es el dueño de la propiedad?
De dueños, nada: Desnudos nacimos y desnudos morimos.
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