lunes, mayo 10, 2021

                       

                                                           CANARITO

                    Hace años encontré un canarito que andaba distraído por la vida;
                    verlo y enamorarme fue todo uno. Así pasaron los años, y un día el 
                    pajarito salió de la jaula y voló, muy sola y triste quede, aquí va su 
                    recuerdo y mi cariño. 

                    28/4/21

domingo, abril 18, 2021

UN RARO INICIO DE INVIERNO

Noches frías de invierno; días tibios de primavera, extraño clima que nos tiene asombrados….un día llueve a cántaros, luego el cielo se quiebra y sale el sol que calienta el ambiente y evapora la lluvia con un vaho húmedo de trópico. Las premiadas son las callampas, que este año han brotado por todas partes…chicas y marrones…grandes y doradas…unas con un botón central….otras vueltas como paraguas al viento… y, las más extrañas: ¡moradas!. La bandada de codornices se ha mantenido unida, son una docena que, por la mañana, cantan despertándonos; caminan rápido, comen, beben y se van en fila india por el camino entre la hierba. ¿Qué hacen el resto del tiempo? Una incógnita…pero por la mañanita: aquí están. Otros días son de niebla, espesa y algodonosa, amortigua los sonidos, ya no hay ni autos, ni gritos, ni risas, ni niños, tampoco pájaros…esos que vienen a comer a la salida del sol…tampoco están. El agua se cuaja en los tréboles y lame los paltos; todo el entorno está mojado y la neblina se arrastra dibujando siluetas…parece que nunca va a aclarar, sin embargo, poquito a poco se va diluyendo, mostrando el azul del cielo. Más tarde el sol hace brillar las hojas limpias de los árboles y el trébol que, entrecerrando sus hojas, junta las gotas de agua para refrescarse. Los gorriones, pardos y grises, con su moñito erguido, pían y pían pidiendo comida, ya sea un puñado de maíz chancado o un resto de arroz y un silbido los hace llegar atropelladamente…ellos quieren comer y comer; pican y vuelan, se posan en las ramas desnudas de un ciruelo; pican y se van en oleadas de terror a perder la vida en las fauces de la gata vegetariana; me alegran la vida, me dan optimismo; ellos, los inocentes, comen y se van, son libres; los miro y su libertad se hace mía. Entre el verdor de los vinagrillos que cubre el campo como una alfombra esmeralda, han aparecido islotes de juncos que contrastan con sus largas y afiladas hojas las redondeces de la pradera….como si un diseñador se hubiera hartado de curvas y hubiera querido romper con ellas poniendo puñados de rectas hojas con flores perfumadas. Tiempo de contrastes; tiempo de invierno raro y no muy bien entendido…es lo que tenemos.

viernes, abril 17, 2009

DIARIO DE NAVEGACION

OH TU!



Oh tu! La primera que en mi alma encendiste
de ardiente lujuria el fuego voraz
Oh tu! La primera que hincaste en mi pecho
la garra que exprime el veneno fatal.

Oh tu! Que surgiendo de joyas y sedas
sonriente y maléfica, cuan hada infernal,
tornaste mi sangre, en lava quemante,
mi pecho en hoguera, mi frente en volcán.

Oh tu! La de blancas, de pálidas carnes,
de negros cabellos, de ojos de sol
Oh tu!, la que evoco, cual caso de dicha
que aguarda impaciente los labios de un dios.

Oh tu!, que en mis noches de insomnio y de fiebre,
surgías de pronto, ardiente visión
que en medio de flores, de gemas y luces
rodabas desnuda, temblando de amor.

Oh tu!, la belleza de cálido aliento
el grato perfume de lirios en flor,
los años crueles te habrán convertido
en panza de grasas o en suegra feroz.


Ramón Rivas Ramírez
Mayo 22/1907

lunes, abril 06, 2009

DIARIO DE NAVEGACION

TRAGEDIA

En medio del muerto, jardín de tu hogar
que vela la existencia, y envuelve en su manto;
se abre tu vida cual pálido lirio
que brota inconciente en un camposanto.

Rodeada de duelos, manchada de sangre
e impreso en la frente, un sello fatal,
tu trágica vida, que acecha el destino
entreabre sus pétalos de flor invernal.

Venciendo a la muerte, venciendo amarguras
de en medio de sangre, de espanto y dolores
se alza tu pálida, tu blanca figura
que en mi alma despierta extraños ardores.

Ardores extraños, que ansían confusos
la muerte y la vida, culpable deseo
que deja en mi pecho, el acre perfume
de flores segadas en un cementerio.



Ramón Rivas Ramírez
Mayo 20/ 1907

miércoles, abril 01, 2009

DIARIO DE NAVEGACIÓN

TRANQUILO CONTEMPLO


Tranquilo contemplo
mi vida pasar,
que rueda en la suave
pendiente del tiempo;
escucho las voces
lejanas que cantan
las viejas canciones
de dulces recuerdos;
y aspiro dichoso
la brisa que entreabre
las nubes lejanas
que ocultan el cielo.

Tranquilo contemplo
mi vida que huye
en medio de flores
efluvios y luz
allá en lontananza
diviso la cierta,
querida esperanza;
no dejo en la senda que
que hollé con mi planta
dolor ni amargura.

Así mi existencia
que alumbra la fe,
dichosa contempla
en placida estela
y riendo derrama
el hilo brillante
que acorta sus días
y trae la muerte
envuelta en los tules
de otras auroras;
y que es mensajera
de seres queridos
que pliegan sus alas
rogando por mi.


Ramón Rivas Ramírez
Mayo 19/1907

martes, marzo 31, 2009

DIARIO DE NAVEGACIÓN

PARA UNOS OJOS QUE NO VÍ

Ojos glaucos de luz muerta,
de claridades verdosas
que embelezan y repugnan,
cual las aguas detenidas
en el fondo de una gruta
en que anidan los reptiles,
y en que brotan las anémonas.

Ojos verdes que obsesionan
que conturban y dan frío,
con el reflejo empañado
de sus miradas sin brillo,
de sus pupilas de ídolo
en que flotan las visiones
de los ritos ignorados
de una secta misteriosa.

Ojos glaucos que semejan
un áureo joyil abierto
que enamora y horroriza
porque en el fondo se agita,
entre perlas nacaradas
cubierto por las facetas
de zafiros y rubíes,
el áspid de Cleopatra.

Ojos verdes de tranquila
y soñolienta crueldad,
esmeraldas incrustadas
en la hoja de un puñal.



Ramón Rivas Ramírez
Mayo 19/1907

miércoles, marzo 25, 2009

DIARIO DE NAVEGACIÓN

PLEGARIA


Y su imagen que he guardado
en el santuario de mi alma
en el rincón de pureza
que vela de rodillas
mi cariño inmaculado,
ha sido la hostia santa
que encerrada en arca de oro
he adorado en el secreto
de amorosa religión.

En la lámpara sagrada
que ha velado su memoria
se han quemado de mi pecho
uno a uno los anhelos
sin extinguirse jamás
la fuente de ternura,
que naciendo de recuerdos
se alimenta de esperanzas.

Y en las horas de amargura
de tristeza y de pavor,
cuando mi frente vencida
se doblegaba hasta el suelo,
cuando tímido y sin fuerzas
me abandonaba al acaso,
como las hojas dormidas
que en otoño se abandonan
al soplo helado del cierzo,
allá en el fondo de mi alma
sentía una dulce voz,
que a mi espíritu afligido
susurraba con cariño
las palabras bendecidas
de Jesús, levanta y anda.

Y las tinieblas clareaban
y una mano cariñosa
separaba de la senda
de mi vida los abrojos;
y en mi frente que la fiebre
martilleaba sin piedad,
sentía el soplo benéfico
cual hálito de un ángel,
y mi pecho dilataba
la esperanza y el consuelo
de sentirme acompañado,
de saber que la existencia
no surcaba abandonado;
y que no era en este mundo
despojo de un naufragio
con que juegan inclementes
las tempestades del mar.

Y mi alma agradecida
elevaba una plegaria,
la plegaria que de niño
murmuraba soñoliento
reposando la cabeza
en los brazos de mi madre:
“Ángel Santo de mi Guarda
amorosa compañía,
te suplico de rodillas,
no me dejes en la vida”



Ramón Rivas Ramírez
Mayo 17/ 1907