domingo, abril 30, 2006

TRANSFORMER

TRANSFORMER



El “ramo encantado” que me regalé para mi cumpleaños ha ido llegando a su fin; lentamente sus flores se han ido deshojando y perdiendo su brillo, pero me niego a claudicar ¡quiero seguir teniendo un ramo de cumpleaños! Y a medida que las flores se secaron las fui reemplazando por crisantemos enanos de varios colores, desde el blanco hasta el ladrillo oscuro; lentamente el ramo tomó otro aspecto convirtiéndose en un cálido acompañante de otoño.
El ramo encantado….desapareció.
El ramo transformado….nació.
Quedan los tallos de las flores todos unidos, bebiendo de la misma agua. Quedo contenta cuando lo miro por las tardes a la luz del atardecer iluminadas por el sol de la tarde, cálido sol de otoño que les da un algo especial, algo de encanto, y ¡porque no decirlo, también algo de encantado!