domingo, abril 18, 2021

UN RARO INICIO DE INVIERNO

      Noches frías de invierno; días tibios de primavera, extraño clima que nos tiene asombrados….un día llueve a cántaros, luego el cielo se quiebra y sale el sol que calienta el ambiente y evapora la lluvia con un vaho húmedo de trópico. Las premiadas son las callampas, que este año han brotado por todas partes…chicas y marrones…grandes y doradas…unas con un botón central….otras vueltas como paraguas al viento… y, las más extrañas: ¡moradas!. La bandada de codornices se ha mantenido unida, son una docena que, por la mañana, cantan despertándonos; caminan rápido, comen, beben y se van en fila india por el camino entre la hierba. ¿Qué hacen el resto del tiempo? Una incógnita…pero por la mañanita: aquí están. Otros días son de niebla, espesa y algodonosa, amortigua los sonidos, ya no hay ni autos, ni gritos, ni risas, ni niños, tampoco pájaros…esos que vienen a comer a la salida del sol…tampoco están. El agua se cuaja en los tréboles y lame los paltos; todo el entorno está mojado y la neblina se arrastra dibujando siluetas…parece que nunca va a aclarar, sin embargo, poquito a poco se va diluyendo, mostrando el azul del cielo. Más tarde el sol hace brillar las hojas limpias de los árboles y el trébol que, entrecerrando sus hojas, junta las gotas de agua para refrescarse. Los gorriones, pardos y grises, con su moñito erguido, pían y pían pidiendo comida, ya sea un puñado de maíz chancado o un resto de arroz y un silbido los hace llegar atropelladamente…ellos quieren comer y comer; pican y vuelan, se posan en las ramas desnudas de un ciruelo; pican y se van en oleadas de terror a perder la vida en las fauces de la gata vegetariana; me alegran la vida, me dan optimismo; ellos, los inocentes, comen y se van, son libres; los miro y su libertad se hace mía. Entre el verdor de los vinagrillos que cubre el campo como una alfombra esmeralda, han aparecido islotes de juncos que contrastan con sus largas y afiladas hojas las redondeces de la pradera….como si un diseñador se hubiera hartado de curvas y hubiera querido romper con ellas poniendo puñados de rectas hojas con flores perfumadas. Tiempo de contrastes; tiempo de invierno raro y no muy bien entendido…es lo que tenemos.

viernes, abril 17, 2009

DIARIO DE NAVEGACION

OH TU! Oh tu! La primera que en mi alma encendiste de ardiente lujuria el fuego voraz Oh tu! La primera que hincaste en mi pecho la garra que exprime el veneno fatal. Oh tu! Que surgiendo de joyas y sedas sonriente y maléfica, cuan hada infernal, tornaste mi sangre, en lava quemante, mi pecho en hoguera, mi frente en volcán. Oh tu! La de blancas, de pálidas carnes, de negros cabellos, de ojos de sol Oh tu!, la que evoco, cual caso de dicha que aguarda impaciente los labios de un dios. Oh tu!, que en mis noches de insomnio y de fiebre, surgías de pronto, ardiente visión que en medio de flores, de gemas y luces rodabas desnuda, temblando de amor. Oh tu!, la belleza de cálido aliento el grato perfume de lirios en flor, los años crueles te habrán convertido en panza de grasas o en suegra feroz.  

Ramón Rivas Ramírez 

Mayo 22/1907.

lunes, abril 06, 2009

DIARIO DE NAVEGACION

TRAGEDIA

En medio del muerto, jardín de tu hogar
que vela la existencia, y envuelve en su manto;
se abre tu vida cual pálido lirio
que brota inconciente en un camposanto.

Rodeada de duelos, manchada de sangre
e impreso en la frente, un sello fatal,
tu trágica vida, que acecha el destino
entreabre sus pétalos de flor invernal.

Venciendo a la muerte, venciendo amarguras
de en medio de sangre, de espanto y dolores
se alza tu pálida, tu blanca figura
que en mi alma despierta extraños ardores.

Ardores extraños, que ansían confusos
la muerte y la vida, culpable deseo
que deja en mi pecho, el acre perfume
de flores segadas en un cementerio.



Ramón Rivas Ramírez
Mayo 20/ 1907

miércoles, abril 01, 2009

DIARIO DE NAVEGACIÓN

TRANQUILO CONTEMPLO


Tranquilo contemplo
mi vida pasar,
que rueda en la suave
pendiente del tiempo;
escucho las voces
lejanas que cantan
las viejas canciones
de dulces recuerdos;
y aspiro dichoso
la brisa que entreabre
las nubes lejanas
que ocultan el cielo.

Tranquilo contemplo
mi vida que huye
en medio de flores
efluvios y luz
allá en lontananza
diviso la cierta,
querida esperanza;
no dejo en la senda que
que hollé con mi planta
dolor ni amargura.

Así mi existencia
que alumbra la fe,
dichosa contempla
en placida estela
y riendo derrama
el hilo brillante
que acorta sus días
y trae la muerte
envuelta en los tules
de otras auroras;
y que es mensajera
de seres queridos
que pliegan sus alas
rogando por mi.


Ramón Rivas Ramírez
Mayo 19/1907

martes, marzo 31, 2009

DIARIO DE NAVEGACIÓN

PARA UNOS OJOS QUE NO VÍ

Ojos glaucos de luz muerta,
de claridades verdosas
que embelezan y repugnan,
cual las aguas detenidas
en el fondo de una gruta
en que anidan los reptiles,
y en que brotan las anémonas.

Ojos verdes que obsesionan
que conturban y dan frío,
con el reflejo empañado
de sus miradas sin brillo,
de sus pupilas de ídolo
en que flotan las visiones
de los ritos ignorados
de una secta misteriosa.

Ojos glaucos que semejan
un áureo joyil abierto
que enamora y horroriza
porque en el fondo se agita,
entre perlas nacaradas
cubierto por las facetas
de zafiros y rubíes,
el áspid de Cleopatra.

Ojos verdes de tranquila
y soñolienta crueldad,
esmeraldas incrustadas
en la hoja de un puñal.



Ramón Rivas Ramírez
Mayo 19/1907

miércoles, marzo 25, 2009

DIARIO DE NAVEGACIÓN

PLEGARIA


Y su imagen que he guardado
en el santuario de mi alma
en el rincón de pureza
que vela de rodillas
mi cariño inmaculado,
ha sido la hostia santa
que encerrada en arca de oro
he adorado en el secreto
de amorosa religión.

En la lámpara sagrada
que ha velado su memoria
se han quemado de mi pecho
uno a uno los anhelos
sin extinguirse jamás
la fuente de ternura,
que naciendo de recuerdos
se alimenta de esperanzas.

Y en las horas de amargura
de tristeza y de pavor,
cuando mi frente vencida
se doblegaba hasta el suelo,
cuando tímido y sin fuerzas
me abandonaba al acaso,
como las hojas dormidas
que en otoño se abandonan
al soplo helado del cierzo,
allá en el fondo de mi alma
sentía una dulce voz,
que a mi espíritu afligido
susurraba con cariño
las palabras bendecidas
de Jesús, levanta y anda.

Y las tinieblas clareaban
y una mano cariñosa
separaba de la senda
de mi vida los abrojos;
y en mi frente que la fiebre
martilleaba sin piedad,
sentía el soplo benéfico
cual hálito de un ángel,
y mi pecho dilataba
la esperanza y el consuelo
de sentirme acompañado,
de saber que la existencia
no surcaba abandonado;
y que no era en este mundo
despojo de un naufragio
con que juegan inclementes
las tempestades del mar.

Y mi alma agradecida
elevaba una plegaria,
la plegaria que de niño
murmuraba soñoliento
reposando la cabeza
en los brazos de mi madre:
“Ángel Santo de mi Guarda
amorosa compañía,
te suplico de rodillas,
no me dejes en la vida”



Ramón Rivas Ramírez
Mayo 17/ 1907

jueves, marzo 19, 2009

DIARIO DE NAVEGACIÓN

VISIÓN


Y en la playa misteriosa
que las olas blandamente
van cubriendo con la espuma
blanquecina de sus crestas,
en la playa que ilumina
con claridades de plata
la luna que mansamente
se recuesta en el ocaso
en la playa en que la brisa
sus murmullos adormece
y en que mueren
lentamente los vagidos de la mar.
Mis ojos que escudriñaban
los horizontes vacíos,
han visto surgir de pronto
de la arena adormecida,
cual humo de un incensario,
un albo copo de niebla,
que al esfumarse en el aire
distendió sus blancos tules
en el azul de los cielos.
Y en esa pálida aureola
entreví la mirada
de sus ojos soñadores
y adiviné su sonrisa
de tristeza y de dulzura.
La visión desvanecida,
la nubecilla en los aires
diluyó sus blancos velos,
y en el azul de los cielos
brillaron, solo, los rayos
moribundos de la luna
que flotaba sobre el mar.




Ramón Rivas Ramírez
Mayo 17/ 1907

martes, marzo 17, 2009

DIARIO DE NAVEGACION

EVOCACIÓN

Resurja en la playa que envuelven las sombras
la pálida virgen de rubios cabellos,
la pálida virgen que flota dormida
en nimbo de oro, en velo de luz

Resurja en la playa, que muerden las olas
despierte del sueño, de quieta dulzura
que un ángel arrulla, batiendo sus alas
y escuche las voces de mi alma ardiente
que suenan perdidas, vibrando sin eco.

Contemple mis ojos abiertos sin ver
buscando en los cielos el suave reflejo
que un día la muerte cruel empañó;
y mire marchitas las ansias de mi alma
cual flores sin aire, sin sol y sin luz.

Resurja en la playa que bañan las ondas
y aspire en la copa vacía de mi alma
el acre perfume de mi ultima lágrima.

Bogando en el negro turbión de la vida
bogando al acaso, sin faro y sin rumbo
con sombras en lo alto, tinieblas abajo
mis ojos buscaban, con honda tristeza
la luz de los tuyos, la única estrella
que al negro horizonte, he visto clarear

Pensaba yo, a veces, en horas nostálgicas
porque no recuerdas, porque no entreabres
tus ojos que fueron el sol de los míos,
por lejos que flotes en otros espacios,
sediento de luz, bebiera el reflejo
que mi alma cegada, ansía y espera.

Yo vi indiferente rodar mi existencia
y solo he vivido amando recuerdos
el tiempo que mata amor y esperanza
las flores marchita y esparce sus hojas
llevóse en sus alas, que vuelan calladas
perfumes y efluvios, ternura y cariño
que nunca en mi pecho dejaron más huella
que deja en la nieve, un rayo de luz..
las ansias de mi alma, que suben y flotan
buscando en los cielos tu dulce figura
han sido la nube que el viento arrebata
destiende sus pliegues y rasga sus velos.

Resurja en la playa la pálida virgen
y mire en mi pecho, luciente el altar
que mi alma doliente perfuma e inciensa
con dulces recuerdos que quema el amor.

Reflejen sus ojos, la luz de la dicha
y cieguen los míos guardando el destello,
que anuncia a mi pecho, que el alma de mi alma
despierta en los cielos y escucha mi voz.




Ramón Rivas Ramírez

Mayo 14, 1907

jueves, marzo 12, 2009

DIARIO DE NAVEGACIÓN

LEYENDA DE UN GRABADO QUE HAY EN EL COMEDOR DE ZEMITA.

De pié en la puerta de la casa aguarda,
con suave inquietud de enamorada,
la vuelta cotidiana del esposo
la dulce compañera, cuya vida
encerrada en el marco de ventura
de un plácido cariño compartido
desliza su existencia cual la mansa,
corriente del arroyo en un oasis

Tranquilo horizonte ceniciento
diluye poco a poco sus colores
y destiende los pliegues de su velo
vagido perfumado de la tierra,
la bruma, mansamente, entre las sombras.
La brisa saturada de los ocres
efluvios de las flores otoñales
desprende con murmullos misteriosos
de la copa nostálgica del árbol
las hojas, que dormidas van rodando.

Alegre el fuego en el hogar crepita
y alumbra con llama juguetona
la plácida quietud del interior.
Un tibio ambiente de ternura flota,
cual caricias de madre y de mujer.
Oculto en la penumbra el blando nido
entreabre su regazo perfumado;
y sobre el blanco del mantel resalta
la dorada corteza de los panes.

En el recodo de la senda surge
una figura que la sombra empaña
y con mirada de amoroso afán
que penetra los velos de la bruma
distingue la dulce compañera
la adorada silueta de su esposo
y vagando en sus labios la plegaria
que brota de su pecho agradecido,
tiende su frente, palpitando, al beso.


Ramón Rivas Ramirez

Mayo 13/ 1907

lunes, marzo 09, 2009

DIARIO DE NAVEGACION

TUS MANOS

Tus manos transparentes, exangües, dolorosas
tendidas en plegaria al borde del abismo,
semejan a los pétalos de blancas azucenas,
que tiemblan bajo el soplo del recio vendaval.

Tus manos que se cruzan con gesto suplicante
sobre tu escueto pecho que atormentó el dolor,
parécenme las alas de tu alma inmaculada
que llora la nostalgia de no poder volar.

Tus manos que contemplo tan pálidas y diáfanas,
alzadas a los cielos, pidiendo caridad
las creo la paloma que en prenda de bonanza
posó su blanca pluma en el arca de Noé

Tus manos que traslucen, las venas azuladas
bajo la nívea piel que oculta tu sangre empobrecida
semejan la hostia pálida que ofrendases y nada
al ángel que te espera, en las puertas de la luz.

Tus manos dolorosas, que tiendes afligida,
tus manos que ensortijas con gesto de terror
parecen la agonía de un alma virginal,
que su alba capa esfuma, temblando de pavor.

Tus manos si se posan con dulce languidez
sobre la frente oscura del hombre atormentado,
serían la corona doliente y voluptuosa
que el Cesar Heliogábalo, nostálgico soñó.

Tus manos adornadas de gemas y de luces
recuerdan a las manos de Helena y Salomé
y parésenme primicias de ardores no soñados
esos reflejos cálidos sobre tu blanca piel.

Tus manos perfumadas cual lirio de los valles
refrescan en mi alma las fuentes de la vida
imponlas en mi frente, para sentir con ellas
la plácida frescura, del agua del Jordán.



> Ramón Rivas Ramírez

Mayo 12- 1907

miércoles, marzo 04, 2009

CUADERNO DE NAVEGACIÓN

15 PARA J.



Yo vi en tus senos de nívea blancura
turgentes y opulentos, entre encajes negros
la orquídea deforme de pétalos hieráticos
vibrando estremecida de ansias voluptuosas
y abriendo su corola con dulce languidez,
para aspirar el tibio perfume de tu cuerpo,
erectos sus pistilos, sangrientos y eróticos
bebían en el ánfora redonda de tus senos
el filtro que enloquece; y caían en llovizna,
al fondo estremecido de la demoníaca flor,
los gérmenes de vida, en polvo de oro y grana.



Ramón Rivas Ramírez
Mayo 1907

lunes, marzo 02, 2009

RAMÓN RIVAS RAMIREZ (1874-1909

MI ABUELO RAMÓN



Fue un desconocido para mi mamá porque lo perdió cuando ella tenía tres años y sufrió por no tener ni la imagen de su padre.
Fue un desconocido para mí porque nadie me habló de él y, tampoco yo tuve la curiosidad de saber de su vida.
Fue tanto el dolor de mi abuela cuando murió dejándola sola, joven, bonita, con 6 hijos, Ramón, Jorge, Fernando, Luz, Julita y Hernán Rivas Freire y totalmente dependiente de su suegro que se encerró en si misma y nunca volvió a mencionarlo.
Hoy estoy atando cabos de su vida e interesándome en él al reencontrar unos escritos suyos, bocetos, borradores de lo que leería después en la Cámara de Diputados o publicaría en el periódico que fundó; apuntes políticos, prosa poética y poesía.
Estos escritos están en un “Diario de Navegación” y redactados en las Haciendas Virgüin y Zemita propiedades de su padre, Juan Francisco Rivas Cruz, y que él administraba; escritos en sus noches de desvelo o en las tardes de lluvia y soledad.
Mucho he aprendido de él y quiero hacerle un homenaje publicando en este Blog lo que vaya trascribiendo.


BIOGRAFIA

-Nació en Santiago de Chile en 1974
-Murió en el fundo de su padre, en Zemita en 1909
-Estudió en los jesuitas en Santiago
-Se recibió de abogado en la Universidad de Chile en 1897
-Fundó el periódico La Mañana
-Fue en dos ocasiones Diputado por Melipilla y por Victoria



-Chile perdió a un gran hombre.

viernes, febrero 27, 2009

VERDE....FUNDO




"Verde que te quiero verde”, dice el poeta.
Verde te quiero, fundo,
verde tu monte
vedes tus boldos oscuros
verdes, rayados, tus litres
verde insolente tus avellanos
verde azulados tus coigües
verdes tus arrayanes de tronco rojo y nevados de flores.

Oscuro sendero que lleva al río,
al río de transparentes aguas,
tibias y mansas en estío
torrentosas y frías en invierno
aguas claras alborotadas en las torrenteras,
aguas que caen con fuerza de gigantes en las caídas.

Piedras al borde del río
piedras de corazón caliente
piedras con olor a sol
piedras que guardan
historia en su interior.

Caminito rojo, sendero abierto,
que lleva a la cordillera, también al cerro,
caminito cercado de fuertes trancas
adornado de hortensias,
lirios y azucenas,
lleva mi ilusión al viento,
lleva mi corazón al monte,
que me pierda entre tanto verde,
que llore por lo vivido
que cante por los recuerdos

Verde monte.
Verde tierra.
Mi alma se quedó contigo,
¡Quién te viera!



viernes, enero 02, 2009

SENSACIONES

Siento el aterciopelado damasco que destila en mi boca su dulce jugo.
Siento el peso de la aromática breva que se queda en mi mano cuando la toco.
Oigo caer las últimas ciruelas con un sonido apagado, cuajadas de rocío.
Sé que estarán cubiertas de purpurina violeta.
El sol quema la hierba y el campo huele a pasto seco.
Es tanto el calor que ni los pájaros salen a comer, ni los insectos vuelan.
Espero la noche, a que los grillos canten y cuiden mi sueño.
Espero el esplendor de las estrellas veraniegas.
Espero el frescor de la brisa costera.
Espero….espero; deseo….deseo.
Palpo, miro, saboreo, huelo.
El verano me agobia, mata mis ideas, me llena de sensaciones y vivo para ellas.
Espero….espero…..y sigo esperando.

martes, diciembre 30, 2008

LAS PALTAS DEL PALTO DE LOS HERMANOS

Es primavera, el sol ya está calentando, los paltos están revestidos de amarillas flores, sus hojas viejas se caen lánguidamente formando un acolchado lecho, las nuevas hojas son anaranjadas con nervaduras verdes.
No es año de paltas, definitivamente no, una cruel helada secó las flores y los brotes hace más de un año;”helada a destiempo”, dijeron y muy pocas se libraron.
El palto de los hermanos, ese precioso árbol que tengo en la entrada y que da generosos frutos, al que tuve que mandar cortar sus dos ramas bajas para que los ladrones no se refugiaran en ellas; pues ese palto una vez cicatrizadas sus heridas ha crecido tanto en altura como en ruedo; también a él se le heló todo lo que estaba descubierto pero…como él sabe todo lo que lo quiero, me quiso hacer un regalo y escondió sus más hermosas flores para producir siete enormes paltas. Poco a poco van cayendo, poco a poco las voy gozando, poco a poco voy recordando y les voy poniendo nombre, cada una representa a uno de mis hijos. Siete hijos, siete paltas y setenta y siete años que se van desgranando.
El palto de los hermanos está todo amarillo vestido de flores; ruego al viento que lo agite para que sus flores se fecunden; ruego a las mariposas y abejas que suban y suban a libar el néctar; ruego a las aguas subterráneas que sacien su sed.
Mientras, yo lo miro y lo admiro ¡Que hermoso es el palto de los hermanos y que ricos son sus frutos!

jueves, octubre 16, 2008

NACIDA EN LA CRISIS DEL 29



A caballo, entre los coletazos de la crisis del 29 y los últimos días del gobierno del general Ibáñez, tuve a bien nacer; no fue un tiempo bueno y oportuno….pero así son las cosas.
La crisis del salitre empujó a Santiago a los trabajadores cesantes que clamaban por comida; se hacían grandes ollas comunes en la Alameda y los disturbios aumentaban cada día. La promiscuidad y la falta de aseo hicieron que se propagara una enorme epidemia de tifus exantemático lo que produjo muchas muertes.
La crisis se hizo presente y no había dinero para vivir; el que pudo se fue al campo, donde, por lo menos algo habría para llenar el puchero.
Mi papá estaba trabajando en una exportadora de manzanas en Angol, pero…no alcanzaba, así es que nos fuimos a casa de mi abuela materna…así siguieron llegando otros tíos hasta completar cuatro familias necesitadas y, como no alcanzaba para todos tomaron la determinación de irse a San Carlos a la recién partida Zemita. Como herencia de mi bisabuelo recibieron mis tíos un fundo en el plano y en uno de ellos había un gran caserón; allí nos refugiaron. Los niños lactantes éramos tres y una niña un poco mayor, además, seis adultos; la casa era antigua, grande y fría, muy difícil de calentar en el invierno. Pero lo más difícil era comer; en la bodega había papas, harina y porotos secos; en los corrales, una bandada de pavos y una que otra gallina entumida de frío que ni engordaba ni ponía.
Más difícil lo tenía mi tía Luz y su hija, que eran vegetarianas. El menú general era:
Pavo y porotos y/o papas
o porotos con papas y pavo.
Para ellas se redujo a:
porotos con porotos y papas.
Menos mal que una vaca distraída o, mejor dicho, enamorada a destiempo, tuvo a bien parir cuando llegamos….mala lechera….¡pésima!... a lo mejor sería porque no había comida suficiente tampoco para ella…pero daba leche justa para los lactantes, el resto de la familia ¡ni olerla!: tomaban agüitas de yerbas del campo para bajar las porotadas.
No había dinero circulante; me contaron que una vez mandaron al correo con un saco de porotos al pueblo a ver si lo vendían o cambiaban por algún alimento y…no hubo nadie con dinero para comprarlo, así es que tuvieron que seguir con su dieta de porotos.
Llovió, como llovía en esos tiempos, o sea fuerte y mantenido; con la lluvia creció el pasto y rápidamente los potreros se pusieron verdes de pasto tierno….la vaca, nuestra lechera, se tentó y se zampó una comilona de pasto verde…y purgante, el pobre ternero casi se muere y nosotros, los lactantes, también.
Una tía, que tenía un par de pesos y a su mamá en Santiago, se llevó a su hijo en tren; aprovechando el coche con caballos me llevaron al hospital del pueblo donde me dieron lo más barato: “Agua”. El ternero y yo sanamos juntos, mi primo tardó un poco más, o sería que en casa de su otra abuela habría algo más que porotos.
Crisis económica; crisis política; crisis social. Ganitas tenía el general de quedarse con el gobierno, menos mal que no lo dejaron pero durante mucho tiempo estuvo rondando la presidencia…y la dictadura….pero, eso es otra historia.
Con el pasto creciendo por todas partes, a mi tía Luz, la vegetariana, la que no comía “cadáveres” y que debía estar bien harta de porotos, se le ocurrió labrar un huerto; pala en mano organizó lo que llamaba “jardin potager” (lo que hacían en las casas después de la Primera Guerra Mundial) o sea plantar un poquito de cada hortaliza y así ir sacando lo que se comía…..todo tarda su tiempo pero, los rabanitos, las lechugas y las acelgas fueron una delicia para los mayores; poco a poco se las fueron arreglando para variar la dieta….supongo que los pavos alguna vez se les acabarían, porque no hay bandada que dure mil años.
Al menos dos años duró para nosotros esta situación. Cuando volvimos a la capital, a casa de mi abuela, me llevaron a conocer a mi bisabuela que se enterneció conmigo y me regaló una moneda de plata para que me compraran zapatos ¿Es que iba descalza o con ojotas de campesina? No lo supe pero sé que mis primeros zapatos los tuve a los dos años.
Crisis ayer, crisis asiática más adelante, crisis hoy….lo pasamos y lo pasaremos mal, lo único que nos alienta es que todo pasa, hay que humillar la cabeza y aprender a prescindir de lo innecesario…a tener esperanza y un poco de buen humor.


domingo, septiembre 28, 2008

FLORECE EL DESIERTO






Se estremece el centro del esfenoides y la hipófisis produce endorfinas en mi cerebro…..si….algo importante pasa.
¡¡Llueve en el desierto!!
¡Saltan y bailan mis neuronas, todas quieren expresar lo que sienten y quieren!
¡Paciencia…ya lo podrán hacer!

El mar del norte de Chile es especial, de color turquesa y de blanca espuma, besa el desierto más árido del mundo….besos perfumados a yodo, besos cariñosos pero estériles; más adentro, en el valle, sólo se encuentra arena amarilla y rocas negras adornadas con algunos centenarios cactus calcinados por el sol y otros más pequeños, achaparrados y llenos de largas espinas; alargan sus sombras pareciendo fantasmas.
Un día sucede lo inesperado, quien sabe porqué fenómeno climático, cae agua en el desierto, mansa y dulcemente empieza a penetrarlo; luego furiosa azota las rocas, los cactus y el viento mueve a los pequeños “perritos” de un lado a otro en la inmensidad. Un día y otro más y, con suerte, después de una semana cae otro chaparrón.
Rápidamente de desencadena una aventura increíble: de semillas, bulbos y larvas que han permanecido años escondidos en lo más profundo del desierto, empieza a brotar la vida y…
aprisa, aprisa, las flores se abren;
aprisa, aprisa los insectos salen de su estado larval;
aprisa, aprisa llegan las lagartijas;
aprisa, aprisa surgen los ratoncillos del desierto;
aprisa, aprisa se asoman trotando los zorros;
aprisa, aprisa todos se quieren multiplicar y ¡comer!. Los grandes se comen a los chicos y los chicos lo que pueden. Las flores se engalanan como mejor saben, se pintan de colores y dibujan el camino para que las mariposas sepan donde está el néctar.
Aprisa, aprisa se desarrollan las “garras de león” mostrando una increíble inflorescencia roja o amarilla, en el fondo de cada flor hay una gota más dulce que la miel que atrae a quien la polinizará.
Aprisa, aprisa, no hay tiempo para nada inútil, nada de praderas verdes, de hojas grandes; aquí los prados son de flores, enormes extensiones blancas o púrpura; hay prioridades, las hojas, para lo que son, para proteger la raíz del sol y así son rastreras, gruesas y peludas o largas y afiladas; los tallos finitos para no ocupar tiempo ni espacio y las flores… ¡espléndidas! llenas de detalles, de filigranas, de colores para atraer a quien las fecundará.
Esos inmensos cactus casi muertos se rejuvenecen formando nuevos retoños y, en lo más alto, se llenan de flores, las más preciosas, blancas, inmaculadas céreas, cargadas de polen que la vibración del viento lo esparcen y sirven de cuna a los abejorros amarillos.
Detrás de cada piedra una familia de insectos se desarrolla. Las avispas hacen acopio de orugas para alimentar a sus larvas….cuando vuelva a llover. Las vaquitas del desierto se desentierran y lucen sus élitros rayados de negro para vivir la fiesta del sexo, se buscan, se fecundan y entierran sus huevos en espera de otro ciclo de vida. Todo es a muy corto plazo, pensado en un muy largo plazo.
Aprisa, aprisa, el desierto florece, está vivo otra vez.
Ya me llegó la hora de saber lo que le pasaba a mis neuronas, ellas sabían que el desierto me iba a atraer, ellas sabían de mi añoranza, de mi locura. Es imposible expresar lo que siento, si fuera pintora pintaría un cuadro impresionista; si fuera música, compondría una sinfonía sonora llena de percusión y de flautas, a ratos muy fuerte, a ratos muy tenue; si fuera poeta, ¡Ay! Si fuera poeta podría poner palabras a mis sentimientos. Pero…nada de eso soy, por eso me conformo con hacer apuntes de algo que me llena de gusto, de amor y….también derramo lágrimas de emoción.

Vamos, neuronas mías, vamos a ir tranquilizando este tema….vimos otra vez florecer el desierto, ahora…a esperar otra ocasión




jueves, septiembre 11, 2008

TODAVIA

TODAVÍA


Todavía bailan cueca las viudas cubiertas con velos negros y a pasitos “valsiados” con sus pañuelos a media asta orlados de negro, sus ropas, viejas pero limpias color del tiempo. Bailan solas, bailan tristes.
Tiquitiquiti, por aquí
Tiquitiquiti, por allá.

No hay alegría en sus rostros, sólo dolor.
Mucho quedó, nada volvió
Tiquitiquití, por aquí
Tiquitiquítí, por allá

Todavía bailan cuecas las novias vírgenes con trajes largos, pañuelos y velos negros, esperan y siguen esperando, ellas amaban y siguen amando
Tiquitiquití, por aquí
Tiquitiquiti, por allá

Todavía bailan las niñas con trajes oscuros, velos y pañuelos orlados de violeta, ya ni recuerdan lo que pasó, sólo ven a sus madres tristes y se les saltan las lágrimas.
Tiquitiquití, por aquí
Tiquitiquiti, por allá

Todavía los hombres con el corazón apretado, no saben sufrir, no saben llorar, descargan su dolor zapateando una cueca-huacha a la bandera, talvez la culpan de su pesar, talvez fue la causa de su dolor.
Tiquitiquití, por allí
Tiquitiquití, por allá.

Todavía se ven momentos de dolor y miedo, el mundo ha cambiado ¿Dónde está el orgullo de ser chileno?, las ganas de apoyar al vecino se junta con las ganas de levantar el puño, porque ¡Carajo, había un compañero presidente!
Dolor y pena se desgarran en estos días, nos han quebrado la primavera, se han roto los volantines en el cielo, se ha borrado la risa de los niños, parece que ni los pájaros cantan como antes. Este 11 está lleno de dolor y angustia: por el que no está, por la que se fue, por el que no nació, por los que vieron y no pudieron hacer nada.
Tiquitiquiti, por aquí
Tiquitiquiti, por allá

lunes, agosto 18, 2008

AGOSTO



Los aromos…
Los ciruelos…
Los almendros…
Los membrillos…

Los lirios morados,
Los iris celestes,
Las flores revientan
Los pájaros cantan
Los fríos se van,
Y….huifa ay, ay, ay

Parece, parece que el invierno está recogiendo sus garras y la primavera se anuncia como una cueca de campo al son de la guitarra y al compás del tañedor…
Parece, parece que la alegría vuelve, los colores y los sonidos, también.
¡Kikiriki! canta el gallo de la vecina anunciando, no sólo el amanecer, sino apurando a sus gallinas a empollar.
“¿Has visto a mis tío Autín?” Pregunta el chincol alborotado…..y se ven las primeras cuculíes enamorando a sus parejas, levantando un ala exhibiéndola como una bandera a rayas blanca, gris y negra.
El ambiente está de fiesta, los corazones laten más de prisa, las risas están en los labios de los niños…todos nos preparamos para recibir a la primavera y nos abrimos a las novedades.
¡Busca, Luchín, tu volantín!
¡Tú, niño, tu trompo!
Y ustedes…¿es que no piensan desenterrar las bolitas?
Las chilenas…
Las banderas…
De colores…
Las de bronce…
Y…huifa ay, ay, ay.

¡Viene la Primavera!
¡Viene el sol!
¡Arribas los ánimos!,
¡Lo peor del año, ya pasó!
¡Alegra tu rostro, mujer!
¡Alégrate de vivir!

miércoles, agosto 13, 2008

CASTAÑAS

CASTAÑAS!!!


Dulces, sabrosas….de esas que se hacen harina en la boca…de esas que se untan en manjar….de esas que traen mil recuerdos a la memoria.
Hoy viajé al pasado, a las primeras que le mandaban a mi tatá desde el fundo y con las que la Antuca hacía dulce, ya fuera en trocitos con almíbar, pasadas formando puré o….confitadas envueltas en papel plata! Toda la casa se pasaba a castañas y vainilla en vaina.
Luego, cuando nos fuimos nosotros al fundo de pequeños, al empezar el otoño y, justo antes de volver a clases, por la mañanita íbamos a “los castaños” a abrir los erizos que caían por la noche, con los pies los abríamos y sacábamos las castañas brillantes todavía con la savia del fruto. Había que esperar a que se secaran a la sombra para guardarlas pero….¡pillos los niños! Nos quedábamos con más de alguna en los bolsillos y las hacíamos estallar en el rescoldo de la cocina, entre risas, cuentos y quemaduras en los dedos, nos regodeábamos de los frutos fragantes y sabrosos.
Mi mamá nos contaba que en Europa vendían castañas asadas en las esquinas y que la gente se calentaba las manos con ellas…nos parecía un cuento, como todos los que ella nos contaba, no nos podíamos imaginar cómo podría ser.
Mucho más tarde en Las Palmas, en San Mateo vimos cómo un viejo castañero asaba castañas en una olla, eran ricas pero…mucho mejores eran las asadas al rescoldo. Era cierto que calentaban las manos; era cierto que el frío del invierno europeo era en otros meses que en Chile.
Hacía muchos años que no veía castañas, Luis Emilio me trajo un puñado del sur…las herví, como en tiempos de infancia y….me las he gozado, tanto las castañas como el recuerdo.
Gracias hijo.