sábado, noviembre 25, 2006

VERDES VISITANTES

La pequeña higuera, llena de hojas fragantes y de frutos todavía por madurar está envuelta en una nube que bordonea fuertemente; zumban las suaves y nervadas alas interiores de los verdes pololos que, trabajosamente, levantan y azotan sus rechonchos cuerpos verdeamarillos eléctricos; parece que algo buscan, que algo quieren; llegaron, igual que el año pasado en la luna oscura de Noviembre, al caer la noche: zumban y zumban; se agitan, vibran, con sus élitros abiertos semejan pequeños aviones; verdes, muy verdes; torpes, muy torpes.
Me acerco al árbol y me inmovilizo, abro mis brazos y los elevo, siento que me convierto en higuera, mis manos se alargan y se extienden, se abren, enverdecen….¡si hasta despido su perfume! Al ser una con la higuera, los pololos no me desconocen, se enredan en mi pelo, se pegan en mis manos y en mi cuerpo, los siento duros, ásperos, fuertes. Yo los acepto como son y me emborracho con su vibrar y parece que entro en una especie de éxtasis; gozo con ellos, son hermosos, los toco, los acaricio… y…luego vuelven a volar y a estrellarse unos contra otros
Dura la fiesta quince minutos; dura mi fiesta toda la semana….esperaré un año para volverlos a ver. ¿Me reconocerán?

lunes, noviembre 13, 2006

CENIZAS

Polvo al polvo; es ley de vida y ley de muerte. Una vez cremado este envoltorio que ha cuidado de mí toda la vida quisiera que siguiera abonando la tierra de los lugares donde fui feliz y donde está la gente que me quiere.
Cierro los ojos y dejo volar mi mente y veo a mis hijos y a mis hermanos cada uno con un poco de mis cenizas esparciéndolas en su pedazo de tierra.
Veo lo que quedó de mi cuerpo en diferentes sitios: Bajo una manga, bajo un ciprés, bajo una parra, bajo un drago, en un parque, bajo un limonero, en una maceta con cardoncillos, bajo un ulmo, bajo una camelia. Así sabrán donde estoy, o mejor dicho donde quedó mi vestido de carne, y puedan poner una flor el 28 de marzo y musitar una oración.
Pero me veo también en el fundo, por el sendero que baja desde la casa al río, por la ladera; en la hojarasca bajo los boldos y arrayanes, al lado de las orquídeas silvestres, muy cerca del sitio donde se maridan el río y el monte, donde se escucha el río potente en invierno y cantarín en el verano, es el sitio exacto de mis más anhelados sueños.
Lo que quede, porque algo quedará o mejor dicho tiene que quedar, me gustaría que lo pusieran en la sepultura de mis padres, para estar con ellos como lo estuve en vida.
Así dando vida a las plantas esperaré la resurrección del último día. Ese día volveré a la vida enriquecida por todo lo obtenido: La fragancia, la grandiosidad, la frescura, la sabiduría, el rumor del viento y del mar, la constancia, la ternura, la elegancia, la belleza, el amor…todo lo recibido…todo lo entregado.
Con tanto don ¡Que hermosa seré y podré incorporarme al Reino de Dios en su Eternidad!

martes, noviembre 07, 2006

TAI CHI

TAI CHI
(Tres momentos)

UNO
Hila el aire la muchacha del Tai chi, sola en una pradera de flores multicolores; se mueve acompasadamente coordinando sus brazos y sus piernas; firme en la tierra, el resto del cuerpo se mueve como los mimbres; toma el viento y lo suelta; lo vuelve a tomar y….sigue cada vez más integrada al medio; a lo lejos se escucha una melodía que, con el aire, también va y viene….ya no hay muchacha, ni melodía, ni aire; se han convertido en un todo que va y viene al mismo compás.

DOS
En la orilla del río se oye el canto del agua bajando entre las piedras. Una niña se moja las manos y ríe; toma el agua y juega; la risa y el canto del agua van formando un canto que la niña va haciendo suyo; toma un puñado de agua y gira; abre sus brazos queriéndolo todo y se abraza… queriéndose.
Sonidos y sentimientos; alegría y libertad; la niña se siente volar, la niña se embriaga, la niña vive, la niña es feliz.

TRES
En el patio interior de un templo, un monje medita; se vacía de todo lo carnal y solo queda su interior resplandeciente; lejos, muy lejos se oye a los estudiantes tocando sus instrumentos.
El monje está preparado, toma una vasija con carbones encendidos y la pone en una mano, lentamente la mueve de un lado a otro; el calor pasa a su mano, con un amplio y elegante movimiento pasa las ascuas de una mano a la otra y vuelve a empezar; el calor se hace menos intenso a cada vuelta los carbones se van llenando de blanca ceniza y al cambiarlos de mano se levanta una tenue nube gris.
El monje deja de ver; deja de sentir; deja de oír; sólo se mueve cargando el peso de sus huesos en una y otra pierna mientras intercambia los carbones de una mano a otra; su interior es fuego; sus huesos son fuego; él ha dejado de ser monje para arder con las brasas.

jueves, noviembre 02, 2006

LIBERTAD

La libertad en la mente me permite estar en muchas partes aunque esté entre cuatro murallas.
Si cierro los ojos, puedo ver todo lo visto, todo lo vivido. Puedo oír el murmullo del río, el canto de los chincoles, el cotorrear de las cachañas, el rumor de las hojas de los álamos batidas por el Puelche.
Puedo volver a sentir en la piel el calor del sol a orillas del estero; puedo percibir el olor de los boldos, de los peumos.
Puedo volver a caminar cerro arriba y cerro abajo, ligera de ropa y apenas calzada, sentir el viento suave que alborota el pelo, hacer sonar la hojarasca por el puro gusto de oír como se rompen las hojas secas despidiendo un olor penetrante.
Puedo volver a ver los cuadros de los impresionistas, uno a uno: un Pissarro, un Monet, un Manet, un Renoir, un Gaugin, un Toulouse Lautrec….volver a estar en el Museo de los Impresionistas en Paris…..verlo y sentirlo… ¿Qué importa que ahora los cuadros estén en otra parte? Para mí siempre estarán donde los vi.
El pensar, el recordar me permite volver a vivir, no porque tenga una vida espectacular, sino porque es la mía y me encanta volver a vivirla, en todas las edades, en todos los tiempos, en todas las partes donde he vivido; tanto verme yo de niña como verme de madre y abuela distante, ¡es una mezcla maravillosa!

lunes, octubre 16, 2006

DESAPUES DEL HORROR....LA PAZ

DESPUES DEL HORROR….LA PAZ

Los negros y amenazantes nubarrones cubren el cielo, pasan veloces de norte a sur formando figuras tremendas que poco a poco se van cambiando por otras que parecen devorar todo lo conocido. La tierra está silenciosa, asustada, expectante, no se escuchan ni pájaros, ni grillos, ni perros; huele a ozono, a lluvia, a temporal.
De pronto una luz quiebra las nubes, es un relámpago azul, furibundo, grandioso, seguido por el retumbar de un terremoto que remece el ambiente.
Entre las nubes, los relámpagos, los truenos, cae una lluvia implacable, es la lluvia que hace daño, que rompe las plantas, que destroza las flores; lluvia fría, con granizo que no tiene contemplaciones con nada; que arrasa con todo.
Amenaza con seguir y seguir, pero de pronto se levanta un viento del oeste que es más fuerte que las nubes y que la tempestad….empieza a disipar el horror y a mostrar trozos de cielo; las nubes se van rumbo a otra parte de la cordillera, los relámpagos y truenos se silencian, la lluvia se hace más liviana hasta desaparecer.
El horror se va y el ambiente se despeja. Vuelven a cantar los pájaros; vuelven a brillar las estrellas; vuelven a cantar los grillos; vuelven a exhalar su perfume los azahares; las pocas flores que quedaron están orgullosas de sus colores.
Todo pasó, ahora reina la paz, la alegría, el amor; todo pasó, sólo queda el recuerdo de un horror que, si bien puede volver, se sabe que no será eterno y que después de las tempestades….viene la calma.

sábado, septiembre 09, 2006

PRIMAVERA

FLOR DE MEMBRILLO

Entresijos de ramas secan sin orden ni concierto, desnudas por el viento y la lluvia del invierno; crecen por todas partes: al pié de los cercos; entre las piedras; sin riego; sin cuidado alguno; se multiplican sin saber cómo.
Un día calor; otro frío; un día llueve; otro nublado y... una mañana, sin venir a cuento, las ramas secas y desnudas de los membrillos aparecen engalanados con una nube de flores blanco-marfileñas, de cinco pétalos delicados con un toque de rosado que les da distinción; al centro un montoncito de polen amarillo-crema que tienta a los insectos de la época. ¡Hasta los brotes tienen el color verde-pastel adecuado! ¡Que flores más lindas! Parecen diseñadas por un artista para una planta estilizada y elegante, sin embargo están decorando las ramas tiesas de un membrillo y darán origen a un fruto grande, tosco, pesado, con la piel grasosa y su carne olorosa, ácida; gusto de colegial primario.
Contrasentidos de la Naturaleza que pone belleza donde menos se espera y hace brillar los sitios recónditos donde nadie esperaría un toque artístico digno de un cuadro de museo.
Es Septiembre; es primavera. ¡Todo se explica!.

martes, agosto 15, 2006

LOS SENTIDOS OLVIDADOS

LOS SENTIDOS OLVIDADOS


La piel y el olfato son los sentidos a los que, generalmente, no se les da mucha importancia. Se piensa que la piel sólo lleva al sexo; y el olfato, al gusto.
Me gustaría hacer un camino de sensaciones, por ejemplo, la planta de los pies, ahogada por calcetines, medias y zapatos, ¡ bien poco puede sentir!....pero si se la libera ¡que maravilla es caminar a orillas del mar y sentir el frescor del agua salada y la tibieza de la arena; la suavidad de la arena mojada y la textura de las piedrecillas! Pareciera que lentamente la planta de los pies empiezan a sentir, los dedos se sueltan, dejan de estar apretados y adquieren la destreza que deben haber tenidos los primeros seres humanos.
Si hacemos la experiencia de caminar descalzos sobre la hierba húmeda por el rocío o la lluvia, se siente un placer especial que ahoga toda recomendación “¡es malo para la salud!” o “¡se va a resfriar!”; nada de eso pasa y el frescor del agua serena se siente hasta el alma.
Y…toda la piel del cuerpo siente, siente lo que deseamos; si es de noche, la luna llena, en primavera…si nos damos un paseíto por el campo (sin ropa, claro está)…se siente la brisa recorrer toda la piel…las estrellas brillan en el espacio….las plantan exhalan sus fragancias y nos podemos perder en el mundo de los sentidos; no sentimos el peso del cuerpo ni la edad…sólo ¡somos!
Acariciar tenuemente la piel de un recién nacido; recordar la piel de las manos del papá; acariciar un pétalo de amapola; deshojar una rosa; recorrer las arrugas de la cara de la madre….gozos de la piel que, creo, hay que aprender a usar.
Y del olfato se puede decir mucho, es el sentido que tiene el mayor poder de hacer que nos trasportemos a otra edad, a otro sitio. Tomar una hoja de peumo, quebrarla y olerla……me lleva automáticamente al fundo, al monte, y puedo seguir oliendo las plantas que la rodean, los copihues, los coiles, los chupones…olores y gustos unidos inseparablemente. Si tomo una hoja de boldo y cierro los ojos, me veo en El Durazno con mi hermano Pablo de niños, picoteando los árboles en los Quillayes; siento su cercanía, su cariño, su mano, sus palabras: ¡Hermana!... Y me siento otra vez con él. ¡Maravillas de los sentidos olvidados! Ojalá la próxima generación y las siguientes aprendan a usar sus sentidos y puedan recordar tal como yo recuerdo.

miércoles, agosto 09, 2006

UNA TRISTE VISITA

UNA TRISTE VISITA


Entre los gorriones grises y las cuculíes pardas, hoy se ha metido entremedio una catita celeste. ¿Qué hacía por estos lados?...Las catitas son pajarillos de jaula, siempre están emparejados; se miran, se limpian, se enamoran….pueden pasar todo el día “cotorreando”, pero, siempre en sus jaulas, ya sean mayores o más pequeñas; dicen que son australianas… ¿serán libres allá?...yo las he visto sueltas en los parques de pájaros en
Maspalomas.
Fue sorprendente ver un pobre pajarito tan tímido, tan triste, sin saber donde ir y mucho menos qué comer, no se atrevió a bajar a picar del maíz de los gorriones, tampoco tenía destreza para volar y se sentía en un vacío enorme sin saber cómo desenvolverse.
¡Pobre catita celeste! Nada se pudo hacer por ella, a saltitos se fue y no se la volvió a ver….presa segura de un cernícalo o del gato de la vecina…quien la perdió, no la volverá a ver y su pequeña pareja tampoco… una triste aventura en medio de un día precioso.

domingo, agosto 06, 2006

¿LLEGA LA PRIMAVERA?

¿LLEGA LA PRIMAVERA?

¡Parece que si! ¡Parece que no!...todo está muy confuso este año; aunque debería ser invierno con todas las de la ley…hay momentos en que parece que esa temprana Primavera quiere llegar.
En un cielo amenazante, a veces se abre una ventana de color azul sorprendente; un rayo de sol travieso se escapa y viene a iluminar una mata de jazmín que se enrojece ante el cumplido; la mata abre tímidamente un par de flores, pero ni siquiera huelen…les falta calor.
El viejo damasco, de tronco torcido y de ramas sarmentosas, se ha llenado de pequeñas flores ¿serán el preludio de una buena cosecha? O ¿vendrá una lluvia y no las dejará cuajar? Mientras, las matas de ciruelos casi silvestres se han nevado de flores blancas, y se anuncian con el viento diciendo: “¡No te olvides que estoy aquí!”, para que después las encontremos y sepamos degustar una gota de néctar azucarado entre la piel ácida.
¡Ha florecido una rosa de color lila!... ¡fuera de tiempo! Está preciosa aunque no le auguro mucho futuro; las otras rosas ni siquiera tienen brotes; fuera de tiempo y todo, me ha alegrado el corazón.
El manto de trebolillo que cubre la parcela ya tiene pequeñas calvas, señal que poco tiempo tiene para florecer; y salpicadas, una por aquí y otra por allá, las achicorias empiezan a poner un toque de azul por las orillas.
Las callampas este año hay salido a montones y con mucha rapidez; de un día para otro pasan de ser un capullo a abrir una umbrella blanca o parda a las que sólo les falta un enanito barbón para encarnar un cuento de niños.
¿Será cierto? ¿Será fantasía? ¿Será un sueño? ¡¡Quien sabe lo que será!! Pero que ha sido un momento agradable ¡lo ha sido!

martes, julio 25, 2006

FLORES DE INVIERNO

FLORES DE INVIERNO


Los dedos largos y helados del invierno han estrujado y quemado las últimas rosas que quedaban en el jardín. Sólo queda la desolación y las matas podadas esperando un tiempo mejor.
Pero…no todo es tristeza, hay plantas a las que el frío no las afecta sino todo lo contrario, parece que gozan abriendo sus flores en las mañanas heladas; los iris enanos, celestes como cielo de primavera, florecen uno tras otro alegrando al parrón, que viejo y descascarado, parece muerto. Los lirios morados crecen entre los juncos blancos y fragantes, no son flores que duren mucho…pero dan optimismo.
Los vinagrillos, tréboles amarillos de ácido tallos (gusto de todos los niños) han cubierto el campo con un manto verde esmeralda salpicado de flores, jardín encantado de invierno que guarda en su interior los miles de caracoles que están creciendo.
Invierno frío y duro, sin embargo estación de picaflores, ellos saben que tienen su alimento en los arbustos con campanitas rojas y naranjas, desde muy temprano afanan buscando el néctar.
Flores de invierno, coloridas y especiales; parece que el creador tuvo un pincel único para delinearlas y darnos un poco de calor.

viernes, julio 21, 2006

GUITARRA MIA

GUITARRA MIA

Canta, guitarra mía; desgrana tus notas como un estero desbocado, canta tus notas altas como trino de pájaro, haz resonar tus notas bajas como eco del fondo de la tierra.
Puedes, guitarra mía, hacerme recordar todas y cada una de las melodías que juntas intentamos ejecutar.
Puedes, guitarra mía, hacer olvidas los tropiezos y los fracasos; quedémonos con lo bueno, con lo positivo.
¿Recuerdas cuando subían y bajaban las escalas cromáticas?
¿Recuerdas cuando, poquito a poco, las sonatas de Sors iban tomando cuerpo? ¿Cuándo Tárrega nos elevaba el alma? ¿Cuándo Bach nos marcaba el ritmo?
¡Cuantas horas pasamos juntas insistiendo una y otra vez, tratando de oír más allá de lo escrito!
¡Seis cuerdas tensas y una caja de madera noble y sonora! Mil sonidos, mil melodías, mil amores, mil recuerdos.
Canta, guitarra mía, canta para mí; otras manos te tocarán; yo siempre oiré lo que quiera oír, las melodías que juntas interpretábamos.
Ahora duerme, descansa; hasta que alguien venga por ti y te haga cantar otra vez; sea quien sea, hazlo feliz como me hiciste a mi

lunes, julio 10, 2006

ROSA ROJA (a ritmo de cueca)

Rosa, rosita, ay rosa
De terciopelo,
Rosa de seda roja
Que mira al cielo
Que mira al cielo si,
A ver si llueve,
Porque las nubes negras
Así lo quieren
Así lo quieren si,
Para mojarse,
Para ponerse linda
Y acariciarse.
Rosa de terciopelo
Luce tu ropa
Cada día más fina
Y más hermosa
Y más hermosa si,
Más olorosa
Rosa de invierno canta
Toda mojada,
Un picaflor te besa
Enamorado
Enamorado si
Rosa preciosa
Cada día más linda
Y más vistosa,
Muestra tu traje al mundo
Para asombrarlo,
Nadie tiene tu rostro
Tan bien pintado,
Tan bien pintado si,
Envidia de otros
Cuida tu vestidura
Del aire profundo
Que puede deshojarte
Si te descuidas
Si te descuidas si
Y esto se acaba
Con un advertencia
Rosa colorada
No pongas tu ropa al aire
Que te desnuda
Rosa de terciopelo
Rosa preciosa

10-7-06

domingo, julio 02, 2006

INCOMUNICADA

INCOMUNICADA


El señor Fernández está muerto, amortajado; sin una luz que diga: “Aquí estoy yo”, nada, ni un pequeño ronroneo que invite a curiosear.
¿Qué hacía yo antes de la era informática? ¡Buena pregunta para un fin de semana de incomunicación!
Recuerdo….hace años….cuando las tardes eran enteras para leer…para escribir…para hablar…para soñar. No es que me arrepienta de nada, sólo intento recordar para que las horas pasen muy rápido y vuelva a ver la luz de Mouse y el ronroneo del motor indicándome que en el “más allá” hay gente que quiere comunicarse conmigo….que hay fotos por ver…bolggs que visitar…e-mails con noticias…. Es la vida moderna y la verdad es que me he acostumbrado a ella; es por eso que me alegro de esta abstinencia, para poderla valorar.
¡Animo señor Fernández que ya falta menos!

martes, junio 20, 2006

EL CIRUELO

EL CIRUELO


Al viejo ciruelo que veo desde mi cama le han crecido unas largas y delgadas ramas que se ven por sobre los árboles del fondo; no son unas ramas muy armónicas, más bien parecen unos palos tiesos y secos; en ellos se balancean los gorriones que vienen a comer maíz chancado todos los días. Yo los miro y me parece estar en una plaza de juegos de niños; los gorriones pían, se llaman, se juntan, se pelean; hay momentos en que las ramas están tan llenas de pajaritos que parecen frutas maduras….de pronto uno se lanza en picada al vacío….otro lo sigue…y otro….y otro…hasta que todos, por lo menos una treintena, pican y pican; comen y comen. Luego toda la bandada emprende el vuelo en un zumbido y vuelven a sus ramas. Este movimiento continuo sigue y sigue hasta que del maíz no queda ni una cáscara.
Mi entretención ha pasado, los gorriones se han ido a seguir comiendo en otra parte y las varillas del viejo ciruelo quedan desnudas; así será todo el invierno hasta que llegue la primavera a llenarlas con su blanco manto de flores blancas. Mientras, serán el columpio de los gorriones y mi entretención matutina

VELAS

VELAS


Una vela larga y otra cortita me iluminan en una noche oscura sin electricidad. Una vela larga y otra cortita me llevan a una época de mi vida en el campo donde dependíamos de ellas para acortar las noches. ¡Que lujo era tener dos velas! ¡si con una sola se podía matar un ratito antes de dormir!...me remonto a esa época feliz de mi vida en que el día estaba regido por el sol, con él nos levantábamos y cuando se ponía nos empezábamos a acostar.
La noche en el campo nunca era oscura, nunca negra; era una maravilla de estrellas y de luciérnagas. Nunca era, la noche, silenciosa, estaba llena de cantos de pájaros, croar de ranas, chirriar de grillos; los perros de los vecinos ladraban de tarde en tarde para recordarnos que estábamos protegidos.
El Puelche soplaba y hacía crujir las ventanas y los techos; muy fresco, refrescaba la tierra calentada por el sol.
Nunca sentí miedo, ni a la oscuridad ni a ninguna otra cosa… ¡estaba muy cuidada! ¡Tenía a mi papá!

OSCURIDAD

OSCURIDAD


Se mete la noche, oscura, sin luna, sin luz; no se oyen los pájaros nocturnos; ni siquiera se escucha ese “horizonte de perros que ladra lejos del río”, que escribía García Lorca…. Silencio, oscuridad, miedo. Todo puede pasar…hasta temblar. Solos los viejos van quedando, uno dependiendo del otro acompañándose como buenamente pueden.
Silencio en el barrio sólo roto por el atenuado motor de algún auto, de los pocos que quedan circulando en las oscuras calles sin luminarias.
Silencio y oscuridad; las sombras desdibujan a las pocas figuras iluminadas por el resplandor tibio de una vela; ya no se sabe donde está lo familiar, no se reconoce el mundo físico de siempre.
Estamos rodeados de artefactos que dependen de la electricidad, hoy están muertos, amortajados, desenchufados…no sirven para nada. Ni música, ni televisión, ni DVD, ni ordenador, ni refrigerador, ni luz, ni lectura….nada….sólo escucho mi corazón que late más fuerte que nunca y si pongo un poco de atención…casi escucho el chisporroteo de mis neuronas.
Sin luz, a solas conmigo misma, sola con mis pensamientos, mis deseos, mis miedos ¡un buen ejercicio mental! Pero… ¡Que pase la noche pronto y llegue la luz del día! ¡Que el sol ilumine la vida y haga desaparecer los miedos!
Luz, luz, brilla para mí, brilla para que me pueda encontrar, para que me pueda consolar, para vencer la oscuridad y sea feliz.

sábado, junio 17, 2006

Un paseo oloroso

UN PASEO OLOROSO


He salido a dar un paseo otoñal por entre los paltos; la tarde está quieta y silenciosa, sólo se escuchan los picaflores que silban y trinan felices tomando el néctar de las campanitas rojas….camino a paso largo….voy mirando atentamente mi entorno…me doy cuenta que, con el calorcito de la tarde, muchas fragancias se pueden percibir; unas humildes violetas que han sobrevivido a los pisotones, exhalan un perfume que me recuerda a unas tías abuelas de mi infancia.
Las hierbas aromáticas me regalan sus recuerdos, el cedrón, que yo planté de un palito que me regalaron, da un olor penetrante y cítrico; en varios maceteros brotan una menta fuerte y potente, un par de matas de poleo, una ruda, un toronjil…hierbas, ¡las buenas hierbas! ¡las que son medicinales! ¡las que me sacan de apuros!; cuando paso cerca de las macetas no puedo dejar de recordar a las personas que me enseñaron a conocerlas y a usarlas…fue de niña y en el fundo…con paciencia me fueron enseñando: ¡el toronjil “para la pena”! ¡la menta y el poleo para el dolor del vientre! ¡la ruda…para espantar los malos espíritus y sirve para todo! ¡el cedrón para bajar el almuerzo y para ponerle al mate!
Para rematar la “feria de los olores”, paso por frente a los nísperos que están enteros florecidos y me emborracho con su perfume, huelen a bailes, a grandes recepciones con mujeres elegantes…me encanto…me siento feliz….ha pasado un día y no ha sido en vano.

miércoles, mayo 31, 2006

LA SOLEDAD

LA SOLEDAD


La Soledad tiene dos caras como la luna; una: clara, brillante y hermosa; la otra: oscura, opaca y…fea.
Si está de buenas, en su día claro, es alegre, profunda, sabia, ayudadora; con Soledad se puede pensar, crear, vivir, enamorar; Soledad no necesita de mucho para reír, cantar y bailar, el que la tiene cerca se siente feliz, la mira, la adorna, la encuentra linda, apetecible, instruida y quisiera pasar su vida con ella. Baila con la Soledad; canta con la Soledad; pasea con la Soledad; no necesita a nadie más y sería capaz de ser feliz toda su vida con ella por toda una eternidad.
Pero…tiene otra cara que no quiere mostrar, una cara que no tiene nada que ver con la otra Soledad, esa es una espantosa visión, es fea, sucia, despeinada, harapienta, maloliente, sus manos son zarpas, sus deseos oscuros, nada la satisface , quiere vivir haciendo sufrir. ¡Pobre anciana que no tiene nada ni a nadie! Es el bocado favorito de la Soledad, ella viene y se aposenta en su casa; si algo había… se acaba; si tenía un resto de salud…se agrava; si quedaba un algo de alegría…se acaba la razón de estarlo y la Soledad, la que se mira en el espejo negro, la tuerta y coja, la de las garras por manos, la tiene bien cogida y sin ganas de soltarla. La vida pasa a ser un martirio sin fin, martirio que ni la muerte se compadece de ella; ya nadie la puede sacar de las garras de la Soledad.
Hay que tener cuidado y no dejar entrar en la vida a la Soledad oscura, hay que saber que existe y prevenir que nunca se apodere de nuestro ser. En cambio hay que estar con la Soledad clara y saber vivir con ella que nos puede regalar muchos frutos.

sábado, mayo 27, 2006

ESTRELLAS

ESTRELLAS

La noche es amable, fresca, luminosa; la Vía Láctea está plena, se ven miles de millones de estrellas; algunas las reconozco, son las mismas que miraba en el fundo con mi mamá; nada sabíamos de constelaciones pero a algunas las llamábamos: Las tres Marías, Las tres Juanas y, a veces, en noches muy oscuras, Las tres Pepas; luego los corderitos, que a veces eran siete y a veces eran seis; Venus azulosa y fría, destellando orgullosa; Marte, rojo y recovequeando, saliendo casi para ponerse; todas las estrellas nos guían a la Cruz del Sur y que felices nos sentimos de tenerla, con que orgullo la mostramos a los que vienen del otro hemisferio.
Hoy me siento encerrada entre las paredes de mi casa, no puedo dormir, salgo y me reencuentro con el firmamento de mi juventud, es hermoso, inmutable; las estrellas están como pocas veces se ven, limpias, titilan al compás de una música cósmica; algo quieren trasmitir, a lo mejor un recuerdo de los que me acompañaron en mi vida, con quienes las miré. La primera, mi mamá y Pablo, luego los amigos de Las Cruces, hoy olvidados, pero con ellos nos tendíamos en la arena, todavía tibia y contemplábamos el cielo en silencio; luego con mis amigas de toda la vida, también en Las Cruces, tratábamos de encontrar las constelaciones, de las que hablaban los libros; jamás acertábamos, éramos una tropa de ignorantes que vivía feliz la vida, como amigas ¡las mejores!.
Miré las estrellas en el fundo, límpidas y brillantes como recién pulidas, todas las noches salíamos a caminar y a mirar el cielo, a veces estaba sola, otras acompañada, parecía que un imán nos atraía.
Si podía soportar el frío de la noche y la altura, el espectáculo mejor que he visto fué en Potrerillos, bien abrigada descubría que las estrellas estaban allí mismo, al alcance de la mano, daban ganas de estirar los brazos y tomar una para iluminar la casa.
Estrellas del hemisferio sur, las más lindas del mundo ¡Como me gustaría quedarme mirándolas hasta sacarles su secreto! ¿Me tienen algo que decir?. Sólo puedo presumir e inventar algo que me haga feliz y me acorte la noche.

sábado, mayo 13, 2006

LA ZURCIDORA

LA ZURCIDORA

Zurce la zurcidora.
Zurce los calcetines.
Junta hilos de algodón, restos de antiguos ovillos,
Porque no encuentra nuevos en las tiendas del pueblo.
Oficio antiguo, pasado de moda;
Ya nadie zurce los calcetines,
Son material de desecho.
Zurce, la zurcidora y piensa;
Piensa en su vida….recuerda.
Y va juntando los hilos de colores
Que transforman el calcetín en un algo multicolor.
Con su aguja pasa un hilo por arriba de la trama
Luego lo vuelve a pasar por abajo
Telar artesanal, primitivo.
¡Cuantas cosas pasan por la mente de la zurcidora!
Recuerda su primer zurcido, en un calcetín de su padre,
No con hilo de algodón sino ¡con un cordel!
Besos recibió de su padre…era niña
Fue la única vez que fue celebrada así.
Zurce, la zurcidora y pasa:
El hilo verde, luego el gris;
Pasa el morado y el blanco;
Otros colores no hay.
¡Ya no importa el color del calcetín,
Lo que importa es el zurcido!
Hermosos calcetines con parches de colores;
Alegres calcetines, libres de la moda;
Felices calcetines, únicos y especiales:
La zurcidora los ha dejado convertidos
En Art Nouveau.